La vida de campo no es glamorosa, y esta mañana Sergio Mayer Mori recibió un pequeño recordatorio de eso. Mientras intentaba hacer la ordeña diaria, una vaca defecó justo en el momento en que se acercó a sujetarle las patas. "¡Qué cab$%&a me saliste!", le dijo el peón al animalito.