El futbol es de momentos y en aquel lejano 15 de Junio de 2007 en Maracaibo, Argentina tenía un equipazo y Brasil tenía una de sus peores crisis generacionales en su historia, ahora la cosa es distinta.
Argentina tenía un equipo en plenitud, liderado por Juan Román Riquelme y un Lionel Messi que se perfilaba como el un jugador de elite, Sebastián Verón, Javier Mascherano, Hernán Crespo y con Carlitos Tevez, al frente del ataque.
Brasil llevaba con más dudas que certezas, en su debut la Selección Azteca le ganó 2-0, con Dunga en la banca.
Un joven e inexperto Robinho recibió la responsabilidad del equipo en sus hombros sin embargo no brilló mucho en el torneo continental.
Esa fue la primera de tantas, que Messi se quedó con las ganas de levantar una Copa América que, por ahora, nunca ganó.