Chivas se redime, y otras reflexiones

El Guadalajara por fin representó el valor de su camiseta; la crisis de los Tigres; un sinfín de partidos aburridos, y todo lo que nos dejó la octava fecha.
07 septiembre, 2020
CARLOS GUERRERO
EL DICTADO

Algunas reflexiones, luego de una larga jornada ocho.

La primera: al igual que el América, hoy Tigres es el rival a vencer, lo acabamos de ver. Chivas jugó como nunca, Chivas jugó al 200 por ciento, Chivas metió el acelerador cuando en anteriores duelos tenía el freno de mano. Chivas recuperó la memoria cuando había perdido hasta el instructivo para hacer goles. Chivas dio su mejor partido del torneo, y lo hizo ante Tigres.

¿Por qué Chivas no jugó así una semana atrás, frente a Pachuca o frente a Toluca?, la respuesta es fácil: porque hoy vencer a Tigres viste en galana. Tigres es el nuevo América, le duela a quien le duela.

Segunda reflexión. Hablando de Tigres, para los estándares de exigencia, el equipo está en crisis. Atraviesa uno de sus peores momentos, no puede ni con ‘Leo’ Fernández de arranque. ¡Ayuden a Gignac! El francés no puede solo con el paquete, perder ante Chivas debe doler, y mucho.

Reflexión tres. Avanzan las jornadas y Pumas mantiene el invicto. Todos decimos, y me incluyo, que en algún momento llegará el tropiezo y con ello, la vuelta a la realidad. Pues la caída no aparece. Tuvo fortuna para enfrentar a un diezmado Puebla, sí. Pero Pumas sabe ganar, aprovechar las circunstancias, y es momento de empezar a darle su mérito.

Reflexión cuatro. El León es el mejor del torneo, y el mejor desde hace año y medio. No le demos más vueltas. Hablando de futbol, el mejor es el líder León.

Última reflexión. Más partidos malos que buenos. Debemos exhortar a los técnicos y a los jugadores a que pongan más calidad en la cancha, he visto a jugadores caminando, hemos visto partidos de bostezo. ¡Métanle, pónganle!, es por su propio bien, por el bien del patrocinador que sigue inyectando dinero, por el bien de las transmisiones, por el bien de sus carreras. Demasiados planteamientos timoratos, chatos, mezquinos, temor excesivo a la derrota. El día en el que se vuelvan a abrir los estadios, ¿regresará la gente con tan pobre espectáculo ofrecido?.

Señores futbolistas y entrenadores, a los que les quede el saco, es por su bien. Si el público no está conforme, la afectación, tarde o temprano, les va a llegar también a ustedes.

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