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Pedro Abizanda, geriatra: “La sarcopenia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento”

Perder fuerza no debe asumirse como algo inevitable al cumplir años. El geriatra explica por qué cuidar los músculos es clave para mantener la autonomía

Pedro Abizanda Pedro Abizanda sobre cómo evitar la sarcopenia con el paso del tiempo

La pérdida de fuerza suele relacionarse con el paso de los años. Sin embargo, tener cada vez más dificultades para levantarse de una silla o realizar actividades cotidianas no debería normalizarse únicamente por la edad. La sarcopenia es una enfermedad muscular que merece atención y sobre la que es posible intervenir.

Así lo explicó Pedro Abizanda, geriatra y director científico del CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), en una entrevista con La Vanguardia. El especialista señaló que el envejecimiento afecta a los músculos, pero eso no significa que todas las personas estén destinadas a desarrollar esta patología.

“La sarcopenia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento”, afirmó. Su mensaje pone el foco en la importancia de cuidar la salud muscular para conservar la movilidad y la independencia.

¿Qué es la sarcopenia y por qué no debe confundirse con envejecer?

Según el consenso europeo EWGSOP2, la sarcopenia es una enfermedad muscular cuyo principal indicador es la disminución de la fuerza. Para confirmar el diagnóstico también debe comprobarse una cantidad o calidad muscular reducida. Cuando existe, además, bajo rendimiento físico, se considera grave.

Roc Sala prioriza el entrenamiento de fuerza
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Esto significa que no basta con observar si una persona tiene brazos o piernas delgados. El diagnóstico requiere una evaluación que puede incluir pruebas de fuerza de agarre, levantarse de una silla y mediciones de composición corporal.

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Aunque es más frecuente entre los adultos mayores, también puede aparecer antes. La inactividad, ciertas enfermedades y una alimentación insuficiente pueden favorecer su desarrollo. Por eso, atender sus causas resulta fundamental para intentar prevenirla o mejorar la función muscular.

¿Cómo ayuda el ejercicio de fuerza a combatir la sarcopenia?

Las guías internacionales ICFSR recomiendan el entrenamiento contra resistencia como parte del tratamiento. Este tipo de ejercicio puede ayudar a mejorar la fuerza, la masa muscular y la capacidad para realizar actividades diarias.

El entrenamiento de fuerza es esencial luego de los 40 años
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Caminar aporta beneficios para la salud, pero también conviene incorporar un trabajo específico de fortalecimiento. La Organización Mundial de la Salud recomienda ejercitar los principales grupos musculares dos o más días por semana. Para las personas mayores, también aconseja actividades que favorezcan el equilibrio.

El programa debe adaptarse a la condición física de cada persona y avanzar progresivamente. Si ya existe debilidad o una limitación para moverse, la valoración profesional permite establecer ejercicios adecuados.

La alimentación también forma parte del abordaje. Las guías contemplan una dieta rica en proteínas o suplementación cuando corresponde, según las necesidades individuales. Los suplementos, por sí solos, no reemplazan el ejercicio ni una evaluación nutricional.