Afición de Godoy Cruz
23 diciembre, 2020
Álvaro López Sordo
Internacional

La violencia no se detiene en las barras bravas del futbol argentino, ni aunque sea Navidad

El plantel de Godoy Cruz se vio fuertemente afectado por la violencia de las barras bravas en el futbol argentino al interrumpir el entrenamiento de su equipo para hacerles de reclamos.

Ciudad de México.- Hay cosas que, al parecer, jamás cambiarán en el futbol argentino. Ni las fiestas de fin de año fueron capaces de detener a los violentos de siempre.

Las barras bravas no se toman descanso, ni siquiera un día antes de Noche Buena. Esta vez el plantel de Godoy Cruz fue el afectado.

Esta mañana, el grupo de “aficionados” que domina la tribuna del cuadro mendocino interrumpió el entrenamiento del primer equipo para recriminarles el mal momento. Godoy Cruz terminó último en su grupo de la primera fase de la Copa Diego Armando Maradona y, ahora en la zona complementación (fase que juegan los penúltimos y últimos de cada grupo para que todos los clubes jueguen el mismo número de partidos por el tema de la tabla porcentual), también son últimos de su sector.

Es por ello que los violentos de siempre se sintieron con el derecho de cortar la práctica, esto con el objetivo de sostener una charla con los futbolistas. Durante la conversación, a los futbolistas se le exigió mayor compromiso tanto dentro como fuera de la cancha para tratar de revertir la mala imagen mostrada desde que volvió el futbol argentino.

Pero eso no fue todo, los miembros de la barra subieron la apuesta y se sintieron con la autoridad suficiente para comunicarle a Diego Martínez, entrenador del Tomba, que debería presentar su renuncia en caso de que el desempeño del equipo no mejore.

Por si fuera poco, después de la apretada al plantel profesional los barras se quedaron a presenciar el resto del entrenamiento como si nada hubiera sucedido. Un mensaje muy claro para el plantel: la barra brava puede andar a sus anchas por el club.

Hoy, cuando en Argentina existen diversas medidas restrictivas a causa de la pandemia por COVID-19, por las cuales ningún aficionado verdadero al futbol ha podido presenciar un partido o un entrenamiento de su club, queda claro que aquellos que pertenecen a la barra brava son los únicos que pueden hacer y deshacer a su antojo.

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