La deportista de élite de España, la escaladora y alpinista Beatriz Flamini ha abandonado este viernes la cueva en la que ha permanecido sola durante 500 días a bajo tierra a 70 metros de profundidad, en la que permanecía desde el pasado 20 de noviembre de 2021, cumpliendo así el reto que se propuso cuando decidió vivir este desafío personal, que ha definido como "excelente e insuperable".
Con la ayuda de miembros del Grupo de Actividades Espeleológicas de Motril, la localidad costera de Granada donde se ubica la cavidad, Flamini ha salido minutos después de las 9:00 horas en aparente buen estado de salud, con gafas de sol para protegerse la vista y una amplia sonrisa del refugio bajo tierra que ha sido su hogar durante los más de dieciséis meses que ha durado el experimento, con el que ha batido además un récord mundial.
Dos espeleólogos y una psicóloga ayudan a salir a la Alpinista Beatriz Flamini
A primeras horas de la mañana de este viernes bajaron a la cueva dos espeleólogos y una psicóloga para dar cobertura a la deportista en su salida al exterior.
Entró con 48 años y ha salido con 50
En el exterior de la cueva la esperaban, además de personas involucradas en el proyecto, amigos que, con mascarilla para proteger su salud, la han recibido con un fuerte aplauso, a lo que Flamini, que entró con 48 años y ha salido con 50, después de 500 días bajo tierra, ha respondido diciendo que los quiere "un montón" y que se siente "muy agradecida", y ha pedido disculpas y que no tomen en cuenta lo sucedido abajo.
Se dedicó a hacer ejercicio, dibujar, leer y escribir
Beatriz Flamini es de origen madrileño cumplió 50 años dentro de la cueva situada en el término municipal de Gualchos, que limita con Motril. Durante este año y medio, la deportista de élite se ha dedicado a hacer ejercicio, a dibujar, a leer y a escribir.
Un año y medio sin tocar el agua
Una vez más calmada, y siempre sonriente, se ha dirigido a los medios allí congregados: "Me gustaría poder ser amable, poder contestaros pero hay una rueda de prensa, si me permitís que me pueda pegar una ducha, que llevo un año y medio sin tocar el agua, nos vemos luego en un ratito".
Ha agradecido además la profesionalidad del grupo de psicólogos, espeleólogos y entrenadores físicos involucrados en el proyecto porque sin ellos, ha dicho, no hubiera sido posible.
Durante todo este tiempo, ella ha ido dejando las tarjetas de video que grababa en la zona de intercambio de la cueva programada con los espeleólogos, donde también se producía la entrega de alimentos y retirada de basura sin comunicación alguna.
Vivencia forma parte del proyecto Timecave
Esta vivencia forma parte del proyecto "Timecave", que se inició hace dos años, cuando esta apasionada de expediciones en solitario por las cimas más altas del mundo y experta en autosuficiencia contactó con la productora Dokumalia para plantearle el reto de permanecer sola y sin contacto exterior en una cueva durante 500 días, es decir, un año, cuatro meses y 22 días.
"Si a partir de ahora, puedo ayudar a mejorar a la gente, mucho mejor. Me he sentido una persona responsable con lo que estoy haciendo. No me he sentido conejillo de indias. Yo soy deportista", ha señalado la alpinista Beatriz Flamini en la rueda de prensa posterior a la salida, señalando que ya tiene un nuevo proyecto en mente relacionado con del deporte de élite.
Flamini se ha mostrado de buen humor y con buena predisposición a atender a todo el mundo, aunque por momentos le costaba trabajo hilvanar los argumentos, tras permanecer 500 días bajo tierra.
Ciertas lagunas de memoria tras 500 días bajo tierra en España
También ha reconocido que tenía ciertas lagunas de memoria, sobre todo a corto plazo.
La alpinista Beatriz Flamini ha contado que todo lo que le haya podido ocurrir en el interior ya lo tenían previsto, en referencia a la preparación psicológica previa, que tuvo en cuenta todas las variables. Nada la ha cogido de sorpresa, excepto "las moscas", que en un momento concreto y por un tiempo, "se volvieron muy molestas".
Beatriz Flamini es técnico superior deportivo y docente en guías de baja y media Montaña. Dispone de formación en prevención de riesgos laborales (PRL) en altura, espacios confinados y trabajos verticales. También ha liderado el proyecto 'Mongolia en solitario', donde se propuso hacer una expedición recorriendo Mongolia, atravesando la Cordillera de Altai.
Grupos de investigación de las universidades de Granada y Almería han seguido de cerca para estudiar cómo afecta el aislamiento social y la desorientación temporal extrema a la percepción del tiempo, así como los cambios neuropsicológicos que ha conllevado este tremendo desafío ante la soledad, la ausencia de luz natural y el aislamiento cognitivo y social.