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Atropellamiento en Monterrey reabre conversación sobre salud mental

Tras la muerte de una mujer atropellada Monterrey, Alejandro Villalvazo junto a Lucy Bravo analizaron el caso, el impacto en todos los involucrados y los límites para juzgar una tragedia marcada por el cómo se trata la salud mental en México.

La tragedia ocurrida el 9 de febrero de 2026 en Paseo de los Leones, Monterrey , deja muchas preguntas abiertas. No es un caso que se pueda explicar con una sola causa ni resolver con un juicio rápido. Es una cadena de hechos que se fueron dando en cuestión de minutos y que terminó de la peor manera.

Desde afuera, y sobre todo desde redes sociales, es fácil señalar qué se hizo mal o qué se pudo haber hecho distinto. Pero cuando una situación involucra salud mental, decisiones en segundos y un entorno de alto riesgo como una avenida con autos circulando a gran velocidad, las respuestas no son simples.

Lo que ocurrió vuelve a poner sobre la mesa un tema del que se habla poco y casi siempre tarde: cómo se atienden las crisis de salud mental en México , qué herramientas existen para enfrentarlas y hasta dónde llegan los límites de quienes, en el momento, intentan contener una emergencia.

No es un caso para hablar a la ligera

Aquí pasaron muchas cosas al mismo tiempo. Una mujer que atraviesa una crisis, una familia que la acompaña, un policía que intenta contener la situación y una conductora que simplemente iba circulando por la vía. Pensar que alguien quería que esto terminara así no tiene sentido.

Cuando una persona atraviesa una crisis de este tipo, no hay decisiones obvias ni rutas seguras. No se trata de voluntad ni de descuidos simples. Se trata de momentos en los que todo puede desbordarse en segundos.

Los límites de la intervención

También es fácil señalar al policía que estaba en el lugar. Pero ¿qué se hace cuando una persona corre el riesgo de ponerse en peligro en una avenida de alta velocidad? ¿La persigues? ¿Te acercas con fuerza? ¿La contienes sabiendo que cualquier movimiento puede provocar algo peor?

No existen respuestas perfectas en escenarios así. Las decisiones se toman en tiempo real, con información incompleta y bajo una presión enorme. Pensar que había una solución limpia es desconocer cómo operan las crisis reales.

La mujer que iba manejando

Hay otra persona de la que poco se habla: la mujer que conducía el vehículo . Ella también es víctima. Iba manejando y, de un momento a otro, se encontró con una escena imposible de anticipar.

A eso hay que sumar el impacto emocional posterior y los procesos legales que se activan, incluso cuando hay claridad sobre lo ocurrido. Para cualquiera, una experiencia así deja marcas profundas.

Una conversación que siempre llega tarde

Al final, este caso deja afectaciones en todos: la mujer que murió, su familia, la conductora, el policía y quienes presenciaron y grabaron lo ocurrido. Nadie sale ileso de una tragedia así.

Y vuelve a quedar claro algo incómodo: la salud mental en México sigue siendo un tema que se atiende cuando ya es demasiado tarde. Los focos rojos existen, pero muchas veces no se ven, no se quieren ver o no se saben atender. Lo que ocurrió en avenida Leones no es solo un accidente; es el reflejo de una conversación que seguimos postergando.