Aurelia García fue sentenciada a 13 años y nueve meses de cárcel tras sufrir un aborto involuntario, consecuencia de una violacipon por parte de un hombre 25 años mayor y que además era un policía de la comunidad Xochicalco, Guerrero.
Sin embargo, la sentencia fue revocada por una magistrada quien descubrió todas las irregularidades que había detrás del caso de Aurelia y que sirvieron para condenarla injustamente.
Primero, dos policías declararon que el aborto fue en flagrancia, después uno de ellos no pudo sostener la versión y cambió sus declaraciones cuatro veces.
Cuando Aurelia aún estaba en el hospital recuperándose del aborto involuntario, fue detenida y epsosada a la cama por las autoridades. Desde ese momento y durante todo el proceso, Aurelia no tuvo un intérprete ya que ella solo habla náhuatl.
No existen fotos periciales del lugar donde ocurrió el aborto involuntario de Aurelia, ni tampoco con el crono tanato diagnóstico.
Aun sin pruebas, Aurelia ya lleva tres años en la cárcel y se espera que el martes le den una nueva sentencia.