En las manifestaciones, en los estallidos sociales, en las protestas que ocurren en América Latina es muy común ver el uso de bombas molotov, una especie de arma casera hecha con gasolina adentro de una botella de vidrio.
Los venezolanos son expertos en fabricarlas y usarlas en las protestas antigubernamentales. Los nicaragüenses siguieron esos mismos pasos y también las emplearon en las manifestaciones en contra del gobierno de Daniel Ortega.
Esas mismas bombas molotov las vemos con frecuencia en las imágenes que nos llegan en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Bombas molotov, las armas de los ucranianos
Los ucranianos que decidieron quedarse a pelear esta guerra, los que decidieron quedarse a proteger sus tierras, a resguardar sus casas, cuentan con estas herramientas para enfrentar al poderoso ejército ruso.
Incluso, las imágenes de mujeres haciendo los cocteles molotov le dieron la vuelta al mundo.
Una cucharada de su propia medicina para los rusos, porque la historia de la fabricación de las bombas molotov se remonta a la Segunda Guerra Mundial y por culpa de Mikhailovich Molotov, comisario del Pueblo para los Asuntos Exteriores de la Unión Soviética.
Pero no fue el creador, de hecho el arma ya estaba presente en España durante la Guerra Civil Española, las creó el ejército nacionalista de Francisco Franco. Pero unos años más tarde, los soldados del ejército finlandés también utilizaron con éxito bombas Molotov contra tanques del Ejército Rojo.
Cuando la URSS entró a Finlandia, furiosos porque Hitler invadió Polonia, los finlandeses comenzaron a lanzar esas bombas para contener a los rusos. Finalmente, las apodaron bombas molotov.
Exactamente lo mismo están haciendo los ucranianos para defenderse de la invasión rusa. El Ministerio de Defensa ha instado a los ciudadanos a armar cocteles molotov, incluso, los propios empleados de esta fábrica de cerveza ahora usan las instalaciones del negocio para ese propósito.