Mucho por sanar en Brasil, después de las elecciones del domingo 30 de octubre. Como sea, el proceso de transición ha comenzado, Luiz Inácio Lula da Silva será el presidente de la nación carioca a partir del 1 de enero de 2023, a pesar de que no hemos escuchado de viva voz al presidente Jair Bolsonaro reconocer su derrota.
Como lo vimos en el resultado de la elección, el país sudamericano está dividido, 51% de los votos fueron para Lula y 49 % fueron para Bolsonaro, así que era de esperarse que miles, millones de personas que comparten la visión de derecha del actual mandatario y que esperaban que se negara a reconocer las cifras, hayan salido a las calles de las principales ciudades a bloquear importantes carreteras manifestando su rechazo al mandatario electo. Más de 500 bloqueos, retiran algunos pero aparecen otros, provocando interrupciones en la distribución de combustible, producción de carne, entregas en supermercados. Este miércoles, incluso hay quienes han pedido que las fuerzas militares intervengan.
Recordemos que Bolsonaro fue capitán del ejército y desde que ganó la presidencia en 2018, ha mantenido y crecido sus lazos con este sector.
Miles de seguidores del presidente @jairbolsonaro pidieron el miércoles a los militares que mantengan al mandatario ultraderechista en el poder. https://t.co/c2XrR6UbN7
— Voz de América (@VozdeAmerica) November 2, 2022
Bolsonaro tardó 44 horas en dirigirse a la nación y cuando lo hizo no reconoció la derrota, habló para sus seguidores, se dijo orgulloso de representarlos, reconoció que sus acciones son producto de la injusticia en el resutado electoral, pero a la vez dijo ser un respetuoso de la Constitución; y precisamente lo que marca la ley es que una vez que el Tribunal Supremo Electoral da sus resultados, el gobierno en turno debe dar toda la información que solicite el coordinador del equipo de transición. Para esto Lula ha designado a un grupo de 50 personas que estaría liderado por el vicepresidente electo Geraldo Alckmin.

Sin embargo hay que esperar que Bolsonaro no le pondrá las cosas tan fáciles a Lula durante lo que resta del año.
Por lo pronto olas de personas vestidas con los colores verde y amarillo de la bandera de Brasil seguirán en las calles cantando consignas contra Lula, ¿hasta cuando?, quizá hasta que Bolsonaro reconozca de viva voz que perdió las elecciones.