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Los olvidados de la calle y sus vidas lastimadas en la CDMX

En la CDMX hay más de seis mil personas en situación de calle; los problemas familiares y la desunión son motivos que las llevaron hasta ahí.

Geraldine Aragón

Salir a la calle y verlos sucios, en total estado de perdición por las drogas, mal alimentados y hasta lastimados físicamente de verdad que duele; son los indigentes o personas en situación de calle y es que nadie quiere estigmatizarlos, pero quizás así los conocemos de toda la vida.

Algunos nacieron en la calle otros dejaron sus raíces, sus dialectos, su familia y argumentan problemas familiares y desunión.

Este trabajo de reportero te acerca a su mundo, no importan los olores que pudieran salir de esos lugares, sentarte con ellos en la banqueta es la mejor manera de hacer conexión, de poder obtener su confianza, y es que de verdad quería saber por qué una mujer con esos ojos tan bonitos había perdido todo, hasta la dentadura.

Zuleika vivía en un rincón de los arcos de Belén, esta dama de apenas 37 años dejó de ser Hoostess y vendedora de tiendas departamentales a causa del alcohol, con ella dormía Miguel, un chavo de 22 años que vivió en el gabacho, como él dice; desde los 14 años decidió salir de su casa porque no le gusta que le digan lo que tiene que hacer y por pen#%^*.

En la calle de Revillagigedo, en el centro, me encontré un grupo de nueve o 10 chavos de entre 20 y 25 años, todos bajo el efecto de las drogas y debajo de unas cobijas al ras de la banqueta, eran las 7 de la mañana y el frío de febrero los tenía casi congelados, dicen que si se mantienen “arribota” el frío no pesa tanto, lo más fácil de consumir para ellos es la mota, cristal o solvente ya que con 10 o 15 pesos compran su consumo diario.

Brian Martínez fue el más amigable (los demás se escondieron entre las cobijas), me dijo: “ ven siéntate aquí”, platicó tendido sobre lo difícil que es vivir en la calle y lo que se sufre, pero también debo aceptar que era muy simpático y risueño, conversaba con tanta naturalidad y alegría que parece que también para él fue un momento grato conversar conmigo, tiene una hija que no ve desde que nació y comentó su miedo a que ella viviera igual que él, por eso prefiere alejarse, además me platicó de una persona trans que asegura es la que vive en peores condiciones, se llama "Iluminada" y fuimos con ella.

Nos acercamos al lugar donde vive Iluminada; en medio de un jardín entre la tierra estaba dormida y totalmente drogada, su ropa tirada y ella luego de destapar su cara, saludó como pudo, nos platicó sobre lo que hace y de dónde saca dinero para comprar su droga:

-"¿Qué es de ti Iluminada? ¿Por qué estás viviendo aquí?

- Porque no tengo a donde llegar.

-¿Cuánto tiempo llevas en la calle?

- Hace muy buen rato.

-¿En qué has trabajado?

-Trabajaba en la calle de sexoservidora.

-¿Cuánto tiempo llevas de sexoservidora?

-Desde que tenía 15 años y ya tengo 28.

-¿Quiénes son tus clientes o para quién trabajas?

-Tengo clientes que luego llegan de repente.

-¿Cuánto cobras por el sexo servicio?

- $250, $300.

-¿Toda tu vida te has dedicado a esto?

-Sí.

Su condición y su estado la han llevado a sufrir de abusos y muchas humillaciones, me contó que ha sido víctima de tres violaciones.

-¿Recuerdas ese momento?

-“Sí. Allá de ese lado me violaron y me subieron a una camioneta negra, me violaron entre tres chavos, tres señores ya grandes y de ahí no sé nada... sí me acuerdo de todo; cuando me pasó eso, me quería matar, porque se siente bien feo que te violen sin saber nada, me quería matar te lo juro. Me lastimaron bien feo”

Los ojos de Iluminada lucían desorbitados, llorosos y tristes, eso es algo que no podía ocultar, así como ella Miguel, Brian, Zuleika, el Pepe y el Boris, todos ellos tuvieron un hogar que dejaron por diferentes circunstancias y al que no pueden regresar porque se encuentran prisioneros en la cárcel de las drogas, atrapados casi sin salida.

Aunque existe una alternativa que quizás para ellos podría ser efectiva, son 10 centros de asistencia e integración social regulados por la Secretaría de Inclusión de Bienestar Social de la Ciudad de México (CDMX) donde atienden a mujeres, hombres, niños y adolescentes en situación de calle.

A través de brigadas se acercan a ellos y les proponen una vida mejor; al menos con alimento, un techo donde dormir, atención médica, ropa, aseo personal y la posibilidad de salir a trabajar y regresar a pernoctar, pero ¿qué tan difícil es hacerlos regresar a un hogar cuando ellos tuvieron el suyo y lo abandonaron?

En la actualidad tan solo en la CDMX hay un total de 6 mil 754 personas en situación de calle, de las cuales 9.93 por ciento son mujeres y 90.7 por ciento hombres.

Existen estas alternativas que pueden ayudarlos a salir de la marginalidad, donde además reciben ayuda psicológica y médica para dejar las drogas que en realidad es su lucha más difícil.

Visitamos estos albergues donde vimos a personas de diferentes edades, mujeres en su mayoría con daños severos por las drogas, pero ya en una edad adulta, abandonadas por su familia y luchando por caminar, por vencer una enfermedad, por tener amigos, por pasar el día a día en paz.

Después de días conociendo estas vidas tan lastimadas en la calle solo hay que decir que todo en la vida tiene una solución y en casa, por más humilde o difícil que sea la convivencia, siempre será mejor que la vida de los olvidados de la calle.

Geraldine Aragón / FUERZA INFORMATIVA AZTECA