Afuera de Farmacia París, en la calle de El Salvador, en el Centro Histórico de la Ciudad de México (CDMX) hay de todo, incluso remedios para el alma.
Su fachada es un camino directo a la memoria. Es la famosa farmacia o botica que de lo único que no tiene receta, es la del paso del tiempo, pero sí para viajar por el tobogán de la melancolía.
La Farmacia París se ubica en un edificio del siglo XVI y antes fue un convento Agustino, ahora alberga bálsamos y 600 años de conocimientos de boticario que se conservan bien.
Personas viajan de la periferia para encontrar su crema o remedio de confianza. Incluso entre generaciones se pasan la receta de visitar esta botica que tiene cientos de remedios.
La Farmacia París tiene anexos que funcionan como centro de abasto.
Con olores y esencias impregnadas salimos del viaje al pasado que ofrece este rincón del Centro Histórico donde existe una calle de la salud y de los antiguos remedios caseros: la calle de El Salvador.