El 13 de abril arrancó lo que ya se califica como una ‘ideota’ gubernamental: la Credencial del Servicio Universal de Salud. Las autoridades pretenden vender este pedazo de plástico casi como si fuera un seguro de vida, con el que Eduardo Clark, subsecretario de la Secretaría de Salud, jura que se garantizará la atención universal a urgencias en el país.
Sin embargo, la precaria atención médica en México está manchada de sangre y omisiones imperdonables, dejando en claro que una tarjeta burocrática no podrá ocultar ni resolver la crisis terminal que asfixia a los hospitales públicos.
Promesas vacías frente a muertes en la banqueta
El discurso oficial asegura que con este documento se recibirán partos imprevistos y se activará un ‘código infarto’ para canalizar pacientes a las clínicas más cercanas. Pero la indignación ciudadana cuestiona: si la famosa credencial hubiera existido en enero, ¿acaso se habría salvado el adulto mayor que agonizó y murió tirado en las puertas de urgencias del Hospital Rubén Leñero, mientras médicos y enfermeras pasaban sin darle auxilio?.
¿Qué pasó #MientrasDormía?
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) January 15, 2026
Murió en la puerta del hospital esperando atención médica. Llegó grave, pidió ayuda, no tenía identificación… y nadie lo dejó pasar.
Agonizó más de 4 horas afuera del Hospital Rubén Leñero. Esta es la realidad de un sistema de salud que aún le debe… pic.twitter.com/gLD6KzTDqs
¿Este plástico evitará tragedias como la de octubre de 2025, cuando una mujer dio a luz en la reja del Hospital General de Iztapalapa porque el personal le ordenó ‘dar la vuelta’?. Las autoridades piden fe en un sistema donde los médicos ni siquiera quisieron salir a atender a un hombre que moría de un infarto a las afueras del Hospital General en Empalme, Sonora. La negligencia sistémica no se cura con credenciales.
Un trámite inútil ante el desabasto de medicamentos
Mientras el gobierno vende fantasías inalcanzables, las víctimas sufren en las salas de espera. Evelyn Guzmán, coordinadora de la iniciativa ‘Cero Desabasto’, es tajante y aterriza la realidad: el IMSS, el ISSSTE y el IMSS Bienestar operan hoy con carencias críticas de personal, infraestructura y un crónico desabasto de medicamentos.
Para la especialista, resulta absurdo y negligente que el gobierno priorice un simple trámite de credencialización en lugar de inyectar recursos para atender la miseria de los hospitales. Es una burla pedir a los enfermos que confíen en una credencial cuando no hay siquiera gasas en los quirófanos.
Matemáticas del desastre: El colapso del sistema de salud
La verdadera bomba de tiempo de esta medida radica en los números. Actualmente, las instituciones de salud públicas brindan un servicio paupérrimo, donde a duras penas ‘medio atienden’ a los 65 millones de derechohabientes cautivos. Pretender integrar, por decreto y sin presupuesto, a 45 millones de mexicanos sin seguridad social a esta red colapsada es un acto suicida.
Ante este panorama, la conclusión de Evelyn Guzmán no deja espacio a dudas:
‘Los sistemas van a colapsar... definitivamente.’
Al final de cuentas, la cacareada política pública parece ser solo una cruel ilusión escenográfica, porque credenciales vemos, pero que funcionen, no sabemos.
El millonario tropiezo en el arranque de la credencialización de salud