Skip to main content

Cristina Fernández de Kirchner es una sobreviviente política

Cristina Fernández, la sobreviviente y protagonista política de los últimos tiempos en Argentina, país que se divide entre quienes la aman y la detestan.

Se ha salvado de varios juicios, de ir a la cárcel. Cristina Fernández de Kirchner se ha salvado de morir asesinada a unas cuadras de su casa en el barrio de la Recoleta, en Buenos Aires, Argentina.

En medio de otro juicio que enfrenta por corrupción, sus seguidores tienen días frente a su vivienda mostrando su apoyo y lealtad. Ella fue a saludarlos cuando ocurrió lo impensable: un hombre le apuntó hacia el rostro con un arma que no se disparó pese a que fue gatillada.

Bienvenidos a América Latina. Los países sin memoria están condenados a tropezar con la misma piedra una y otra vez.

Esto ya lo vivieron en Argentina, cuando en 1891, un adolescente de 15 años llamado Tomás Sambrice intentó asesinar al dos veces presidente Julio Argentino Roca.

Y pasó cien años después, en 1991. Otro joven, de 29 años, Ismael Edgardo Darío Abdalá, disparó contra el primer presidente tras la restauración de la democracia, Raúl Alfonsín.

Aquella noche, la bala no salió. Otro que la libró. Y en México, no nos quedamos atrás. También tenemos al nuestro: Luis Donaldo Colosio.

Cristina Fernández de Kirchner, sobreviviente y protagonista política

En Argentina rondan demasiadas preguntas, comenzando por las motivaciones del hombre que intentó asesinar a Cristina Fernández de Kirchner y que además es descrito como un simpatizante de la extrema derecha.

Incluso, no importa si es de allá o de acá, hay algo que es evidente y es que una vez más toda la atención argentina está sobre Cristina Fernández de Kirchner, la gran protagonista política de los últimos tiempos en un país que se divide entre quienes la aman y la detestan.

Y eso no para aquí. Todo este momento convulso, se produce pocos días después de que un fiscal pidiera una pena de 12 años de prisión para Kirchner por presuntamente haber desviado como presidenta cerca de mil millones de dólares en contratos de obra pública para beneficio particular.

Eso ya no sorprende en Latinoamérica, todos parecen iguales. Lo que sí sorprende, es la costumbre a la polarización.