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Por amor a la precisión | Winter is coming… Europa

En marzo de 2022, los 27 países de la Unión Europea encendieron las alarmas frente al posible desabasto de energéticos provocado por el conflicto bélico.

alex huitron

En marzo de 2022, los 27 países de la Unión Europea (UE) encendieron las alarmas frente al posible desabasto de energéticos (gas y petróleo, principalmente) provocado por el conflicto entre rusos y ucranianos.

Resulta que hasta antes de la llamada “intervención militar especial”, el inicio de la guerra fechado el 24 de febrero de 2022, Rusia era el principal proveedor de suministros energéticos de Europa.

¿No me creen? Vamos a poner unos datos sobre la mesa:

  • Gas natural:

De acuerdo con fuentes oficiales, el año pasado los rusos abastecían a las naciones europeas con alrededor del 40% de todo su gas natural.

Alemania, la “fábrica del mundo”, era su principal consumidor, con cerca de 56.2 billones de metros cúbicos de gas natural importado de Rusia, seguido de Italia (29.2 billones), Holanda (13.2), Francia (11.1), Polonia (10.5), Hungría (7.1), España (3.3) y bélgica (1.4).

Hoy el abasto ruso de gas natural se encuentra en ceros, luego de que “misteriosas explosiones” provocaron el cierre del gasoducto Nord Stream 1, una obra de infraestructura hidráulica y principal transmisor energético hacia Europa.

Y eso no es todo, pues en el caso del petróleo ocurre algo similar.

  • Petróleo:

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), hasta antes de la invasión, Rusia era el principal proveedor de crudo en la UE con cerca de 2,6 millones de barriles diarios.

Cifra que al 20 de septiembre de este año se redujo a 1.7 millones de barriles diarios. Ni más ni menos.

Un montón de petróleo y gas que con la guerra disminuyó drásticamente, en perjuicio de 448 millones de personas rumbo al invierno que se avecina.

A pesar de que en 2020 se registró uno de los inviernos más cálidos en la historia de Europa, tema que pueden consultar en otra de las columnas de FIA Opinión como “El Árbol de Moras”, en condiciones normales noviembre, diciembre y enero tienen temperaturas que fácilmente rompen la barrera de los cero grados centígrados.

Un frío que todos los años es controlado con calefactores que, para mala suerte de los europeos, funcionan en su mayoría con gas y/o productos derivados del petróleo.

Y yo no sé ustedes pero de este lado del mundo con temperaturas que rondan los 10 grados centígrados se ha sabido de personas que pierden la vida o de trágicos accidentes con anafres y estufas caseras.

Entonces, quedan un par de alternativas: la ilusión de las energías limpias que no alcanzan a satisfacer la demanda en Europa o el regreso a los medios más rudimentarios para generar calefacción.

Por el momento, en países como Alemania se están registrando compras inimaginables de estufas de leña y en otros lugares de Europa se están abasteciendo de instrumentos solares para generar calefacción.

Winter is coming… y será un prueba de fuego para los países de Europa, sin olvidar que la pandemia del COVID 19 no ha terminado y que será temporada de enfermedades respiratorias.

Todo provocado por una guerra fríamente calculada. ¿O ustedes qué opinan?