Los desplazados en Chiapas no encuentran la justicia tras el asesinato de sus familiares el pasado 29 de julio en el municipio de Chenalhó.
Ellos corren, juegan, se bañan en el arroyo que hace olvidar aquel día viernes 29 de julio, cuando dejaron todo.
"Salimos a trabajar, a ver nuestros cafetales, cuando casi terminamos nos atacaron, yo me perdí, por eso salí vivo", expresó con temor Luisandro Ruiz, sobreviviente desplazado.
Él es uno de los rostros del desplazamiento forzado en Santa Martha, Chenalhó, a sus 15 años de edad ya sabe cómo se escucha el sonido de las armas, el impacto de las balas y lo que significa huir o morir.