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Trabajadoras del hogar: La alegría del hogar

Lupita, Martha, Gloria, Rosa, Teresa, Bety y Maribel son tan solo algunas de las trabajadoras del hogar que ayudan para que la vida sea más ligera.

Lupita, Martha, Gloria, Rosa, Teresa, Bety y Maribel son tan solo algunas de ellas, las trabajadoras del hogar que recuerdo con cariño, porque me ayudaron a que mi vida sea más ligera, porque cuando he regresado a casa todo está en su lugar, porque puedo dormir en un lugar limpio, porque puedo disfrutar del sabor de mis alimentos.

Todas ellas no solo atienden los trabajos del hogar, también se convierten en administradoras, psicólogas, cocineras, decoradoras, enfermeras y maestras de vida.

La mayoría vienen de sus tierras dejando raíces, familia y costumbres para encontrar una mejor oportunidad de vida y salario. Nos regocija de gusto todo aquello que aportan a nuestra casa ¿Cuántos no hemos probado ese quesito de rancho que se traen cuando van de visita a su pueblo, o el mole que preparan en su casa, o los menjurjes naturales que nos recetan cuando estamos enfermos? De verdad que esas mujeres son grandes.

Evitalia y María Luisa, dos historias para admirar

Conocí en mi vista a Tlapanaloya en Tequisquiac, Estado de México, a dos mujeres admirables de aproximadamente 65 años que toda su vida se dedicaron a trabajar en el hogar en la Ciudad de México.

Mujeres
Mujeres

Evitalia y María Luisa tienen algo en común: sus ganas de salir adelante y esa valentía para migrar de su pueblo desde los 16 años de edad, ambas extrañaban a su familia, pero encontraron mucho aprendizaje de no tener ningún electrodoméstico en casa y tuvieron que enseñarse a conocerlos todos en cada residencia que trabajaron y sin querer viajaron por lugares que jamás imaginaron conocer.

María Luisa platica cómo llegó a esa casa de Satélite, donde trabajó con los señores Alemán y que la señora Christian Martel, su esposa, la trató tan humanamente que se convirtió en su dama de compañía y su recamarera, le sacaron pasaporte y visa y conoció los lugares que jamás imaginó: Houston, Vail, Colorado, Los Ángeles y, a bordo de un barco, conoció Francia, Italia, Roma y Alaska.

Son oportunidades que no todas tienen, pero ellas aprovecharon cada circunstancia y momento, aprendieron mucho y al final regresaron a sus raíces, a su querido y añorado pueblo, donde siguen sembrando y cultivando todo lo que se podrían imaginar, ordeñan vacas y pasean a las ovejas.

Todos tenemos una historia que contar y al final después de todo lo vivido nos llevamos lo mejor.

En México hay 2.3 millones de trabajadoras del hogar

Así como Evitalia y María Luisa, en México 2.3 millones de personas se dedican al trabajo del hogar remunerado y el 92% son mujeres. Casi el 12% de trabajadoras del hogar lo hacen de planta y el restante de entrada por salida.

Todas ellas son un verdadero ejemplo de mujer, la mayoría han sido abandonadas por sus parejas y tienen que jugar el papel de papá y mamá y lo hacen muy bien, aunque en ocasiones su trabajo es el menos reconocido pues algunas sufren abusos y discriminación.

Tal es el caso que también las leyes mexicanas están legislando la forma en la que sus derechos no se vean violados así como otorgarles una seguridad social obligatoria.

Todas las trabajadoras del hogar traen consigo una historia y luchan a diario por hacer de ella un relato con más vivencias y con más momentos llenos de todo aquello inimaginable. Y quizás no se den cuenta, pero se han convertido en la alegría de la casa porque tan solo debemos ver esa sonrisa que nos provoca el orden de nuestro hogar. De repente valdría la pena darle un abrazo o simplemente decirles "gracias”.