Si tuviera que recordar un día lleno de dolor y tristezas mencionaría lo que viví hace unos días cuando llegue a Tepehuacán de Guerrero, Hidalgo; el lugar donde nació un pequeño que fue víctima de trata.
Quise investigar sobre su origen; fueron casi 7 horas de camino desde la Ciudad de México, al principio la carretera llena de curvas y una hora antes de llegar el camino lleno de terracería, con poca circulación de automóviles.
Comenzaba a observar a la gente del pueblo que caminaba sobre el acotamiento, muchos niños cargaban leña con su madre sobre su espalda, llevaban los bultos pesados con un lazo que soportaba sobre su cabeza y así recorrían kilómetros.
El tío del pequeño ya nos esperaba, con llamadas nos iba guiando, nos decía: ¿Donde están? Ya se pasaron... pero como decirle donde nos encontrábamos, si no había ni un solo señalamiento, teníamos que ir preguntando por la familia, por la recaudaría que según el era muy conocida.
Paramos a tomar un vídeo y de repente apareció de la nada el tío del pequeño; ellos nos encontraron quizás por que veían que el vehículo no era de la zona, se subió al auto y nos llevó hasta la casa de la familia del pequeño; creo que jamás habríamos llegado, tuvimos que dejar el auto en plena carretera de terracería, bajar nuestras cosas y subir hacia el acantilado lleno de hierba y tierra trepando; subimos casi un kilómetro, de verdad que no entendía como podían vivir así, como subían y bajaban a diario pero allí estaba su hogar y de allí se robaron al pequeño de 10 años.
Conocí a doña Paula; su madre que es viuda y a sus hermanitos pequeños de 6 y de 8 años, vi la pobreza en la que viven, una casita de palma sin piso, pura tierra donde duermen y a un lado la cocina que no es mas que una parrilla sobre leña donde cocinan, su alimentación es a base de frijol, arroz, harina o maíz para hacer tortillas y café; eso nunca falta, pocas veces comen carne, ellos aseguran que una vez al mes, tenían por ahí un trocito de chorizo que debían durarles un mes.
No hay servicios como luz y mucho menos drenaje; tan solo una letrina. Y en efecto su trabajo es cortar leña y venderla, que cuando lo hace saca 70 pesos, de eso viven o mas bien sobreviven.
Fue muy difícil comunicarme pues casi todos hablan Náhuatl, con traducciones logre saber como es que se llevaron al niño a base de mentiras. Unos vecinos que ya habían salido de allí hace 3 años entraban y salían del pueblo y se dedicaban a sacar niños indefensos de la población escondida y lejana; le dijeron a su madre que podían llevarlo a que conociera la Ciudad de México a que estudiara y los convencieron, el niño emocionado y su madre simplemente accedió, la madre les dio permiso solo un mes y de eso pasaron dos años… no supieron mas del niño.
El pequeño ya tiene 12 años y la Fiscalía de Trata del Estado de México logró rescatarlo gracias a que el niño pidió auxilio.
Lo tenían trabajando en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México vendiendo chicharrón que el mismo preparaba sus castigos eran quemarlo con los trinches calientes, agarrarlo a escobazos y azotarlo con un tubo.
Conocí al pequeño sus manos y sus brazos estaban llenos de quemaduras su mirada triste del recuerdo, decía ya quiero olvidarme de eso, pero no puedo aun se le llenan los ojos de lagrimas.
Hablamos con la Fiscal Guillermina Cabrera encargada del área de trata del Estado de México y lograron la captura de los responsables ya están en el penal de Nezahualcóyotl, pasaran en la cárcel entre 20 y 30 años.
Aseguró que de enero del 2022 a la fecha se han obtenido 25 órdenes de aprehensión por temas de trata en el Estado de México, con 109 sentencias condenatorias por el delito de trata de personas en diversas modalidades, como son explotación sexual, esclavitud, mendicidad y trabajos forzados.
El pequeño se encuentra a salvo ya en un refugio del Estado de México, lleva dos años fuera de su natal Hidalgo, pero muchos mas andan por pidiendo auxilio.