El próximo septiembre, el príncipe Jorge de Gales dará el paso más importante de su vida escolar al ingresar a Eton College, siguiendo los pasos de su padre, el príncipe Guillermo, y de su tío, el príncipe Enrique. Hoy en día, pronunciar el nombre de este internado evoca imágenes de la aristocracia británica, privilegios desmedidos y matrículas anuales que superan las 63,000 libras (más de 80,000 dólares). Sin embargo, su origen es una de las mayores ironías de la historia de la educación: fue fundada exclusivamente para jóvenes pobres.
En 1440, el rey Enrique VI de Inglaterra firmó la carta de fundación de lo que llamó El Colegio del Rey de Nuestra Señora de Eton, al lado de Windsor. El monarca, profundamente religioso, quería que los súbditos más desfavorecidos de su reino tuvieran acceso al conocimiento. Ideó la institución para alojar y educar gratis a exactamente 70 "estudiantes pobres e indigentes", conocidos hasta el día de hoy como los King's Scholars (los becarios del Rey).
Con el paso de los siglos, el prestigio de la educación que se impartía allí empezó a atraer a las familias ricas de los alrededores. Estos alumnos externos, que tenían que pagar por su propio alojamiento en el pueblo, fueron llamados Oppidans (del latín oppidum, que significa ciudad). Con el tiempo, los "de la ciudad" terminaron superando por miles a los becarios originales, transformando por completo el ecosistema de la escuela hasta convertirla en el club más privado del mundo.
Es la fábrica del poder británico
Eton no es solo una escuela; para muchos es el verdadero centro de operaciones del liderazgo británico. Su capacidad para moldear a las élites políticas y culturales no tiene comparación con ninguna otra institución educativa del planeta.
- Líderes políticos: De sus aulas han salido 20 primeros ministros del Reino Unido, incluidos rostros contemporáneos como Boris Johnson y David Cameron.
- Cultura y ciencia: Fue el hogar de formación de mentes brillantes como el escritor George Orwell, el economista John Maynard Keynes y actores de Hollywood como Eddie Redmayne y Tom Hiddleston.
- Éxito olímpico: Los alumnos de Eton (llamados Old Etonians) tienen una tradición deportiva tan feroz que ganaron al menos una medalla en cada uno de los Juegos Olímpicos celebrados entre 1992 y 2016.
Su rutina y reglas son de la época Victoriana
Para el príncipe Jorge, ingresar a Eton significará adaptarse a un estilo de vida que parece sacado de una máquina del tiempo. El día a día de sus 1,350 alumnos está regido por estrictas costumbres que no han cambiado en décadas.
El elemento más llamativo del colegio es, sin duda, su uniforme obligatorio. Adoptado originalmente en 1820 como señal de luto tras la muerte del rey Jorge III, consiste en un frac negro, chaleco, pantalones de raya diplomática, cuello de pajarita rígido y corbata de lazo blanca. Los alumnos caminan por las calles de Berkshire vestidos como caballeros del siglo XIX mientras cargan sus libros de latín y griego antiguo.
El refugio perfecto para el futuro Rey
La decisión de los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, de enviar a Jorge a Eton no se tomó a la ligera. Aunque evaluaron otras opciones, la cercanía con su hogar en Windsor y la experiencia previa de Guillermo inclinaron la balanza.
Para su padre, Eton fue un "oasis" a finales de los noventa, un lugar seguro con un sistema de seguridad implacable donde pudo procesar el divorcio de sus padres y la trágica muerte de la princesa Diana lejos de las cámaras de los tabloides. El colegio divide a sus alumnos en 25 casas residenciales de unos 55 chicos cada una, donde forman hermandades cerradas. Jorge vivirá, comerá y estudiará con sus compañeros, perdiendo el tratamiento real para convertirse, simplemente, en un estudiante más intentando sobrevivir a las exigencias académicas de la institución que un rey construyó para los necesitados.
