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La anomalía de “El Niño”: fenómenos que frenan la formación de huracanes en el Atlántico

El Atlántico podría romper un récord al no haberse formado ningún huracán; una anomalía que no se veía en décadas pero que no se explica solo por “El Niño”.

Fenómenos que bloquean la formación de huracanes en el Atlántico
La nula formación de huracanes en el Atlántico no se explica solo por “El Niño”.|Imagen generada con IA.

La temporada de huracanes 2026 en el Atlántico podría romper un récord gracias a su comportamiento poco habitual, y todo por el fenómeno de “El Niño”.

Por primera vez en más de 30 años, la cuenca no registró la formación de un huracán en septiembre, a pesar de ser el periodo de mayor actividad ciclónica. Si bien, se han formado tormentas tropicales, ninguno ha alcanzado la intensidad como en años anteriores.

¿Cómo se forman los huracanes en México?

De acuerdo con la UNAM, no existe una sola causa detrás de esta inusual tranquilidad en el Atlántico, apuntó Christian Domínguez Sarmiento, investigadora titular del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC).

La formación de un huracán depende de varias condiciones en el océano y en la atmósfera. Primero, el mar necesita tener suficiente calor, con temperaturas superficiales cercanas a 26.5 grados Celsius.

También se necesita humedad en la atmósfera y que los vientos no cambien demasiado de velocidad o dirección conforme aumenta la altura, un factor que se le conoce como cizalladura vertical del viento.

Cuando la cizalladura es demasiado fuerte, puede desorganizar una tormenta y evitar que llegue a convertirse en huracán. Pero aquí entra otro factor importante, y el que realmente se está robando toda la atención: el ENSO (El Niño-Oscilación del Sur).

¿Por qué “El Niño” bloquea la formación de huracanes?

La investigadora titular del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, explicó que “El Niño” modifica los patrones de circulación de la atmósfera.

En determinadas zonas del Atlántico, estos cambios pueden provocar una mayor cizalladura vertical del viento. Es decir, no importa si las aguas del océano tienen suficiente calor, los vientos en la atmósfera pueden impedir que las tormentas evolucionen.

Por eso, la presencia de aguas cálidas no significa automáticamente que habrá huracanes, ya que la atmósfera también tiene que permitir que esos sistemas se desarrollen.

De igual forma, aunque el Atlántico es muy extenso y existen diferencias entre sus regiones, pero en la parte del Caribe y el Golfo de México, existen condiciones atmosféricas que ayudan a que los ciclones tropicales no se puedan formar.

Oscilación Cuasi-Bienal (QBO): el fenómeno del que no se habla

El fenómeno de “El Niño” no es el único factor que la UNAM está observando, pues los investigadores también han estudiado la llamada “Oscilación Cuasi-Bienal”, conocida como QBO.

Se trata de un cambio natural en los vientos de la estratósfera tropical. Estos vientos alternan entre fases del este y del oeste aproximadamente cada 24 a 30 meses.

La QBO puede modificar diferentes patrones de circulación atmosférica. Sin embargo, la relación entre este fenómeno y la actividad de los huracanes no es constante.

Expertos de la UNAM coinciden que lo que parece estar ocurriendo es una combinación de diferentes condiciones atmosféricas y oceánicas que frenan la formación de estos ciclones.

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