Un crematorio en Ámsterdam presenció uno de los funerales más impactantes del año. Los hijos de una mujer recientemente fallecida decidieron cumplir su última voluntad de una manera extrema: gestionaron la exhumación de los restos de su padre, enterrado desde 1993, para que la pareja pudiera ser cremada y esparcida junta.
Pero la mayor sorpresa ocurrió cuando una bailarina de pole dance apareció en el salón para realizar una coreografía erótica frente a los dos féretros blancos al ritmo de Queen.
El director de la funeraria explicó que este tributo fue diseñado a petición de la familia. Lejos de querer escandalizar, el objetivo era honrar el oficio y el éxito de la pareja, quienes dedicaron toda su vida a la industria del entretenimiento nocturno en la capital de los Países Bajos.

El Barrio Rojo de Ámsterdam: De refugio de marineros a atractivo turístico mundial
El escenario que dio origen a esta peculiar historia de amor y negocios es el famoso Barrio Rojo de Ámsterdam, conocido localmente como De Wallen. Ubicado en la parte más antigua de la ciudad, este distrito comenzó su historia en el siglo XIV como un punto de encuentro clave para marineros y comerciantes internacionales que desembarcaban en el puerto.
Con el paso de los siglos, lo que inició como una actividad marginal se reguló y formalizó, convirtiendo a las icónicas vitrinas iluminadas con luces de neón en una marca registrada de la tolerancia holandesa.
Hoy en día, este sector es uno de los principales motores económicos y turísticos de la ciudad, atrayendo a millones de visitantes de todo el planeta cada año. Más allá del comercio sexual legalizado y los espectáculos eróticos que la familia de los fallecidos ayudó a consolidar, el área se ha transformado en un fenómeno cultural masivo donde conviven museos especializados, arquitectura histórica y una vibrante vida nocturna que desafía los tabúes de la sociedad occidental.
