Más allá del petróleo, la guerra con Irán ya golpea otro insumo clave para la economía global: el helio.
Aunque parezca lejano o poco común, este gas es fundamental en la fabricación de chips para celulares, computadoras, autos y otros dispositivos de uso diario. Pero su impacto no termina ahí.
Opinión de Amparo Castañeda:
El petróleo no es el único recurso afectado por la guerra en Irán, la industria tecnológica global acaba de entrar en código rojo.
La semana pasada Irán atacó la ciudad industrial de Ras Laffan en Qatar dos veces. Esto detuvo en seco la producción de una cuarta parte del helio mundial.
¿Por qué importa?
Porque el helio es el ‘refrigerante supremo’. Sin él, las máquinas de litografía que graban los microchips más avanzados se sobrecalientan y dejan de funcionar. No hay helio, no hay chips. Estos chips son el cerebro de todos los dispositivos electrónicos que usamos.
El cierre del Estrecho de Ormuz no solamente bloquea el petróleo. Ahora hay un tapón logístico para el gas natural licuado y el helio.
Países como India, Corea del Sur y Taiwán que son líderes en la producción de microchips, dependen de Qatar para casi todo el suministro de helio porque sus reservas son limitadas.
El helio se utiliza para fabricar chips de celulares, computadoras, autos y todo lo que usamos en nuestra vida diaria, pero también en hospitales: el helio es vital para máquinas de Resonancia Magnética y Centros de datos para la Inteligencia Artificial.
Esto puede desencadenar una parálisis sistémica donde en unas cuantas semanas, el aumento del precio de la gasolina ya no será la mayor preocupación.
Estados Unidos anunció una tregua de cinco días con Irán, pero expertos dicen que el daño en las instalaciones de QatarEnergy podría tardar meses en repararse.
¿Será este posible ‘apagón tecnológico’ lo que finalmente obligue a detener la guerra?