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Honduras suspende toque de queda en ciudades industriales azotadas por violencia

Honduras suspenderá toque de queda impuesto desde hace casi un mes en dos ciudades. La medida se ha mantenido entre las 12 de la noche y las seis de la mañana.

El gobierno de Honduras suspdenderá un toque de queda impuesto por una escalada de violencia en dos importantes ciudades industriales en el norte del país, tras una fuerte caída en los homicidios en la región, dijo el martes el ministro de seguridad, Gustavo Sánchez.

La medida había sido impuesta el 25 de junio en Choloma, sede de empresas manufactureras de exportación, y el 4 de julio en San Pedro Sula, la ciudad más importante a nivel industrial y comercial, tras una ola de 24 homicidiosen un sólo día en el Valle de Sula, donde se encuentran ambas localidades.

Trece de las muertes ocurrieron en un ataque a tiros en Choloma, en un episodio que autoridades de seguridad atribuyeron a la pandilla Barrio 18 por disputas de territorio con la Mara Salvatrucha MS-13.

La medida de emergencia se ha mantenido entre las 12 de la noche y las seis de la mañana por 30 días, y ha causado fuertes protestas, especialmente de autoridades locales, restaurantes, hoteles, bares y negocios nocturnos, que aseguraban que la medida los llevaría a la quiebra.

Estado de excepción en Honduras

Honduras decretó en diciembre del 2022 un estado de excepción en 123 municipios considerados los más violentos del país, para combatir a pandillas y carteles del narcotráfico, contra los que desplegó a miles de efectivos del Ejército y la Policía. La orden tiene vigencia por ahora hasta el 19 de agosto.

Honduras registra un promedio de 10 muertes diarias por la violencia de los grupos criminales, según datos oficiales, y recientemente fue escenario de un trágico motín en una cárcel de mujeres en el que fallecieron medio millar de reclusas.

Se cree que Xiomara Castro, presidenta de Honduras, adoptó una medida similar a la del presidente salvadoreño Nayib Bukele producto de la guerra contra los delincuentes.

El Salvador lleva un año en un régimen de excepción cuestionado por organizaciones de derechos humanos pero aplaudido por muchos salvadoreños por disminuir el crimen y los homicidios, según datos del gobierno.

En la vecina Honduras, la violencia ha sido uno de los retos de Castro desde que asumió la presidencia. El Salvador y Honduras comparten frontera y desafíos. Tienen unas de las mayores tasas de asesinatos del mundo y sus habitantes sufren una inseguridad endémica. Ahora también comparten este "modelo Bukele" de lucha contra el crimen.