Más de 50 mil restos paleontológicos que incluyen al mamut, han sido recuperados bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en las obras del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en el Estado de México. La investigación apenas comienza.
Según el INAH, los primeros restos de megafauna prehistórica se hallaron en noviembre de 2019 en las inmediaciones de Santa Lucía, un mes después de iniciadas las obras del AIFA, inaugurado el pasado 21 de marzo.
Esta cantidad de vestigios, agregó el instituto, convierten a esta localidad en el acervo más extenso de América Latina en esta materia; además, representa uno de los depósitos con mayor abundancia de restos de mamut en Norteamérica, como asegura el doctor Joaquín Arroyo-Cabrales, codirector del proyecto "La Prehistoria y Paleoambientes del Noroeste de la Cuenca de México".
Dicho proyecto reúne disciplinas como la arqueología, la paleontología, la geología, la física, la química y el ADN antiguo, para analizar los contextos paleontológicos de la zona.
🦴🦣 Bajo la supervisión del INAH, hasta ahora se han recuperado en Santa Lucía más de 50,000 restos paleontológicos. Es la localidad con el acervo más extenso de su tipo en América Latina.
— INAHmx (@INAHmx) June 2, 2022
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"No sabíamos que en este espacio tendríamos esa cantidad de huesos, las grandes excavaciones de la construcción (del AIFA) permitieron su recuperación", explica Arroyo-Cabrales.
El reino del mamut
Según el INAH, las inmediaciones de Santa Lucía fueron parte del lecho del lago de Xaltocan, durante el Pleistoceno Tardío; por lo que pastizales, ciénagas y praderas pudieron servir de refugio a una gran variedad de mamíferos durante el Último Máximo Glacial.
Detalló que en dicho entorno coexistieron gliptodontes, perezosos terrestres y camellos americanos, con depredadores como el lobo pleistocénico y el dientes de sable; aunque el animal más imponente de todos fue el mamut colombino (Mammuthus columbi), único que habitó en el actual territorio mexicano y una de las tres especies encontradas en el continente.
La gran cantidad de hallazgos planteó la necesidad de crear un museo y un centro de investigación. Desde 1950 ya se conocía la existencia de restos fósiles en la zona; posteriormente hubo otras evidencias.
Todo esto en conjunto sirvió como antecedente del proyecto de salvamento arqueológico-paleontológico, iniciado en 2019, a cargo del doctor Rubén Manzanilla López, y como parte de las obras de construcción del AIFA.

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La pandemia contra el mamut
La pandemia de Covid-19 retrasó el análisis e interpretación de los depósitos, solo unos meses de comenzar los trabajos de muestreo. Y la investigación se empieza a retomar:
"El trabajo en los laboratorios nos permitirá precisar el tipo de ambiente de depósito de los materiales fósiles, la temporalidad y la cantidad específica de especies. Conforme se vayan procesando, puede que se reduzca o se amplíe la cantidad de individuos y de especies que en su momento fueron estimados", explica Felisa Aguilar Arellano, presidenta del Consejo de Paleontología del INAH.
"Imagínense que lo que tenemos a través del registro fósil son cajas del tiempo. Aquí lo que necesitamos son ojos, preguntas y técnicas adecuadas para recuperar esa información y dar una respuesta a lo que pudo haber sucedido en el pasado", añadió.
Como parte de la investigación, se planea realizar estudios en molares y fechamientos de radiocarbono en ejemplares de mamut colombino. Según los especialistas, se podría obtener información novedosa para conocer datos como las adaptaciones al medio, las dinámicas poblacionales y las relaciones de parentesco entre estos gigantes del México prehistórico.