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Continúan protestas en Zona Verde de Bagdad mientras Iraq sigue sin gobierno

La Zona Verde de Bagdad fue tomada por partidarios sadristas el sábado pasado para evitar el nombramiento de un Primer Ministro, provocando las protestas de opositores dos días después.

Miles de manifestantes que se oponen al poderoso clérigo iraquí Moqtada al-Sadr organizaron una protesta el lunes 1 de agosto en el borde de la Zona Verde del gobierno de Bagdad, donde los partidarios de Sadr realizaban una ocupación indefinida del parlamento iraquí.

Fuera de la Zona Verde de Bagdad, que alberga el edificio del parlamento que los partidarios de Sadr ocuparon la semana pasada, los manifestantes antiSadr arrojaron piedras a la policía. Desde detrás de las barreras de hormigón, la policía respondió rociándolos con cañones de agua.

"Muchas de las personas que vienen a este lugar piden legitimidad. No nos gustan los golpes de Estado ni sabotear las instituciones del país ni insultar al sistema judicial. Queremos legitimidad y estado de derecho, no queremos golpes de estado ni control por la fuerza", dijo el residente iraquí Sheikh Ali Alkarbalaei.

Se presume que muchos de los grupos musulmanes chiítas que se manifestaron fuera de la Zona Verde contra los partidarios chiítas de Moqtada al-Sadr cuentan con el apoyo de Irán y están afiliados a milicias fuertemente armadas, lo que genera temores de enfrentamientos violentos a medida que aumenta la tensión por la incapacidad de formar un gobierno casi 10 meses después de las elecciones de octubre 2021, el estancamiento postelectoral más largo del país.

Iraq: sin gobierno

Los opositores de Sadr incluyen una agrupación de partidos y milicias en su mayoría alineados con Irán. Ese grupo, conocido como el Marco de Coordinación Chiíta, dijo que la protesta del lunes tenía como objetivo proteger las instituciones estatales contra los disturbios civiles de los sadristas ocasionados en la Zona Verde de Bagdad.

Moqtada al-Sadr quedó primero en las elecciones de octubre de 2021, pero retiró a todos sus legisladores del parlamento de Iraq después de que no logró formar un gobierno que excluyera a sus rivales chiítas de Marco de Coordinación.

Desde entonces, ha ejercido presión política a través de las protestas de sus fieles seguidores, en su mayoría chiítas de clase trabajadora de barrios pobres de Bagdad y del sur de Iraq, el corazón de la mayoría chiíta del país.

Las acciones de Sadr han impedido que sus rivales, incluido el enemigo acérrimo, el ex primer ministro Nouri al-Maliki, formen un gobierno.

La última de estas acciones fue el pasado sábado 30 de julio, cuando los seguidores de Moqtada al-Sadr irrumpieron en la Zona Verde de Bagdad, que alberga el parlamento, por segunda vez en una semana, para evitar la reunión del parlamento y el nombramiento de Mohamed Shia Al Sudani, de Marco de Coordianción, como Primer Ministro de Iraq.

Los sadristas han pedido nuevas elecciones y el fin del sistema político que ha existido desde la invasión liderada por Estados Unidos que derrocó al dictador sunita Saddam Hussein.

Ese sistema distribuye el poder por secta y partido, y muchos iraquíes lo culpan por la corrupción endémica y la disfunción que ha impedido cualquier progreso significativo durante años, a pesar de la riqueza petrolera de Bagdad y la relativa paz después de la derrota de los militantes del Estado Islámico en 2017.

Sadr es uno de los principales beneficiarios de ese sistema. Sus leales dirigen algunos de los ministerios más ricos y peor administrados de Iraq.