El video de un hombre que golpea con una pistolala ventanilla de un carro a plena luz del día en el poniente de la Ciudad de México, ese asalto me llegó unas veinte veces a mi celular. Fue captado por otro automovilista justo en el momento que le exigía que bajara el cristal para robarle, el celular o el reloj, o lo que fuera.
Las imágenes se difundieron rápidamente en las redes sociales. Es un fenómeno conocido como “efecto viral”; es decir, la expansión simultánea del video como si fuera un virus.
Seguramente también le llegó a las autoridades o a la policía capitalina, porque de inmediato un grupo de uniformados comenzó a vigilar la zona del asalto.
Esta reacción ciudadana nos debe provocar una profunda reflexión sobre el uso que le damos a nuestros celulares especialmente en casos como este, en donde se ha testimoniado la agresión a una persona, en "tiempo real".
Se calcula que en México existen 80 millones de celulares inteligentes, que cuentan con cámaras de video y conexión a internet en cualquier lugar. Esto quiere decir que hay 80 millones de ojos que vigilan a la par de las cámaras de seguridad instaladas en la Ciudad de México.
Es de reconocer la valentía de la persona que grabó el incidente, porque bien pudo ser sorprendido por alguno de los asaltantes y las consecuencias hubieran sido fatales.
¡Que mala suerte que el asalto se registró justo en el límite de Alvaro Obregón y Cuajimalpa!
Y que lamentable la respuesta indolente de los titulares de estas alcaldías al escribir en Tuiter "No me toca". Aunque minutos después corrigieron, no deja de ser vergonzoso.
Aquí algunas preguntas:
¿Debemos de estar alerta para grabar estos delitos? o ¿Debemos bajarnos al mismo tiempo de nuestros vehículos y evitar el asalto? ¿Qué nos toca como sociedad?
Y podríamos añadir más preguntas.
Aquí el tema es que por un momento, todos nos hicimos una sola fuerza. Estoy seguro que a cada persona que le llegó el video, lo reenvió a todos sus conocidos y así es como finalmente llegó a la autoridad. Eso es lo que elegantemente los sociólogos llaman "Participación ciudadana".
De eso se trata vivir en comunidad: poner en común. Incluso esa es la raíz de la palabra comunicación: comunicare. Nos hemos puesto en común, sin conocernos, sin saber o importar quién es el asaltado, hemos sido solidarios. Esa es nuestra piel. Ese es nuestro carácter. Ese es nuestro poder como sociedad.
Horas después fue atrapado por la Policía, aunque en realidad, lo hicimos nosotros.