Debo no niego pago no tengo. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) regresó para cobrar lo que les deben ante una inoperante Secretaría de Gobernación (SEGOB) que no tiene pies ni cabeza.
Y no, no me refiero al tema de los dineros porque desde 2019, la Secretaría de Educación Pública (SEP) se ha hinchado de recursos que al parecer van a otra parte menos al lado de los maestros.
Tabla 1. Presupuesto destinado a la SEP por año (AN Investigación).
Tal vez, esos aumentos cayeron en el inexplicable aumento de un millón 300 mil pesos que anotó el secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo, en sus declaraciones patrimoniales de 2024 y 2025.


O en el departamento de lujo que adquirió por 15 millones de pesos en una zona exclusiva de la Ciudad de México: Reforma 222; en fin, esos son asuntos para otra columna.
REVIVIR PARA MORIR
Lo que hoy nos ocupa es la espalda que le han dado la SEGOB y la SEP a los maestros del movimiento magisterial; una más de las herencias malditas del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde la fundación de Morena, AMLO caminó de la mano de la CNTE con promesas que no sólo les hizo a ellos sino a todos los que cupieran en su partido-movimiento: desde los dinosaurios priístas más impresentables, hasta padres normalistas, pasando por madres buscadoras, campesinos, transportistas y el mismísimo movimiento feminista.
López Obrador le prometió todo a todos y, como era de esperarse, cuando dejó de ser el presidente del ”Gobierno más humanista de la Historia” ese y otros acuerdos se fueron al basurero de la historia.
Para sorpresa de muchos, la CNTE se convirtió en un vehículo más para que los políticos se hicieran del poder público, como ocurrió en la década de los 80 y 90 cuando los gobernantes tenían otra cachucha.
TIEMPOS EXTRAS
Hoy el balón está en la cancha de la SEGOB y la SEP que han dado muestras de inoperancia frente a otras protestas como la de los jornaleros agrícolas o el congal que han convertido el Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Con todo esto, es seguro que la respuesta del gobierno encaje una vez más en la máxima que conocemos todos los mexicanos: Debo no niego, pago no tengo.
En fin, el PRI robó más.
