Apenas se ven los manatíes, quedan poquitos y por las amenazas que enfrentan son muy huidizos, pero aquí sí llegan, porque en estos comederos encuentran comida, la cual, en periodo de estiaje, escasea para los manatíes que habitan la laguna de las ilusiones, en Villahermosa, Tabasco.
¿Qué pasa con los manatíes?
El marquerón y el zacate elefante son las dos especies vegetales que se colocan en los comederos provisionales para que los manatíes puedan tenerlos a su disposición y comer durante esta temporada del año; aquí se amarran lo cual permite que los animales puedan llegar en el momento que así lo deseen y tener el alimento a disposición.
La razón de que no encuentren tanta comida es, entre otras, la mancha urbana, la contaminación, pero sobre todo porque el nivel de la laguna disminuye.
“Y como podemos ver aquí en esta orilla el pasto queda bastante retirado para que el organismo lo pueda capturar con su boca y alimentarse. Vemos que también el impacto que ha tenido del desarrollo urbano limita que los organismos lleguen hasta la orilla", aseguró Antonio Germán, biólogo.
Comederos permanentes para manatíes en Villahermosa, Tabasco
Fue por ello que se pensó en los comederos, actualmente se instalan tres en lugares estratégicos de las más de 200 hectáreas del cuerpo de agua.
“Este está conformado por cuatro columnas que le dan estabilidad en el suelo y pues es un cuadro completamente hecho de bambú e hilo carrizo que es con el que amarran las varas para que se encuentre estable", describió Luis Zárate, residente proyecto laguna de las Ilusiones.
El proyecto ahora es construir comederos permanentes, con materiales durables, donde además se puedan asolear los cocodrilos, cuyos espacios también se han reducido con tanta construcción alrededor.
“Los cocodrilos buscando zonas altas donde se puedan asolear para recuperar su temperatura corporal pues a veces entran en interacción con los seres humanos y se ponen en riesgo", comentó Gary Arjona, responsable del proyecto.
En toda la laguna se han contabilizado 25 manatíes y 360 cocodrilos moreletii, que se buscan proteger de su principal amenaza: la actividad humana.
“Que entre menos interactúen con los humanos, pues tienen un mejor calidad de vida y se reproducen de una manera muy distinta", advirtió Manuel Granier, secretario de sustentabilidad y cambio climático.
Por ahora son monitoreados por especialistas y empleados de las áreas de medio ambiente, que tratan de vigilar la preservación de su hábitat hoy por hoy bajo amenaza por las invasiones y la pesca que desde hace años está prohibida.