Médicos en Hidalgo realizan un esfuerzo sobrehumano. Para llegar a la zona otomí tepehua deben trasladar vacunas en motocicleta durante 3 horas. Su aplicación es contra reloj.
La atención en la zona otomí tepehua en Hidalgo requiere que médicos realicen un esfuerzo sobrehumano para atender a los pacientes.
Todo inicia con el traslado del personal a las comunidades.
En la comunidad de San Antonio en San Bartolo Tututepec vive la doctora Maribel Vite Hernández. Aún no amanece y ella ya está preparada con mochila al hombro.
Primero aborda una camioneta y entre terraceria se abre paso en la sierra de Hidalgo. Una hora después llega a la parada de autobuses.
El Tepehua, como le conocen a esta unidad de modelo atrasado, es lo único que hay para que ella pueda llegar a su destino. No hay asientos, la mayoría de pasajeros duermen; a pesar de lo incómodo del traslado nada la detiene.
"Este es el único transporte que me lleva a mi lugar de trabajo, ya que no hay otro entonces obligatoriamente tengo que tomar este cuando lo tomo como ustedes se dieron cuenta a las tres de la mañana", explica la doctora Maribel.
Dos horas después llega a Huehuetla, logra un asiento y aparta el otro. María, su compañera, se suma al viaje.
Son las 5 de la mañana y está justo a la mitad del destino.
La zona indígena donde prestarán la atención médica es una de las más pobres y marginadas de Hidalgo. Los caminos son una muestra de ello, esta vez para fortuna de la doctora y su enfermera no tuvieron que bajarse y caminar.
El amanecer las toma a bordo del Tepehua. Tras 5 horas, llegan a la comunidad de San Ambrosio y aun hay que caminar cuesta arriba 4 kilómetros, para llegar al que será su hogar durante una semana.
Apenas hay tiempo para un café y cambiar la indumentaria, debe llegar a la clínica de salud, donde las esperan dos malas noticias.
No hay luz y tampoco agua en la cisterna que les abastecen porque aquí no hay sistema de agua potable.
Aplicación de vacunas en la otomí tepehua
Los lunes son días de aplicar vacunas y su otro compañero el enfermero Luis Ángel, llegó con una hielera y el biológico que trasladó durante tres horas en una motocicleta.
Deben salir para vacunar a los niños. Es una lucha contra reloj.
"Si es lo que hemos implementado, el traer las vacunas a los niños es para lo que no han contratado, trabajar de estos lados y bueno la mototicleta, el traer las vacunas desde el municipio hasta la unidad de salud es un reto. Si no llegan a venir, llevarles el biológico hasta su domicilio, sin luz es lo que nosotros tenemos que enfrentar, son gajes del oficio", explica Israel San Juan, el enfermero que forma parte del equipo.
Los primeros pacientes han llegado, lo mismo que una pipa para tener lo escencial en la cisterna. Y no es lo único a lo que tiene que enfrentarse el personal médico.
"Hay muchas médicas basada en evidencia, pero nosotros hacemos medicina basada en existencia, tenemos soluciones, si tenemos soluciones tenemos punzocat para canalizar a los pacientes, pero ahorita en este momento solo tenemos básicamente puros medicamentos orales. Medicamentos intravenosos no contamos con ellos", explica Maribel Vite, doctora en la zona otomí tepehua.
Atienden emergencias sin ambulancia
La única ambulancia que tienen lleva tres sin meses en reparación, así que la única esperanza para los habitantes indígenas de San Ambrosio es Maribel y su equipo que tiene que arreglaselas para atender aquellas emergencias que requieren de atención de nivel hospitalario, incluso casos de Covid-19.
"Ese si es un recurso indispensable para trasladar a nuestros pacientes, no es lo mismo trasladar a un paciente en un vehículo incomodo y creo que hasta más dolor le da por los caminos" señala Maribel.
"Igual a veces no tenemos las condiciones, no tenemos los equipos necesarios, pero ya en el estado que vienen las embarazadas con dilatación de 7 ó 6 ya es muy difícil que se traslasden al hospital, entonces la atendemos con los que tenemos", agrega la enfermera María Portugal.
Los tres saben que la jornada es larga y que terminará hasta el viernes cuando ellos dejan San Ambrosio para regresar a abrazar a sus hijas, a su familia y reunirse con ellos solo el fin de semana porque deberán regresar a este punto de la sierra de Hidalgo en los límites con los Estados de Puebla y Veracruz.
Esta es la realidad de 3 mil médicos y enfermeras en zonas rurales indígenas de Hidalgo, que lo dejan todo por 12 mil pesos a la quinceca en el caso de doctores y 6 mil de enfermeras, a los que deben descontar para pagar pasajes, comida y hospedaje.
Pero a ellas y ellos es la vocación, la entrega el saber que son la diferencia entre la vida y la muerte, lo que las hace dejar todo incluso a su familia, su propia vida, para que el corazón de esta comunidad sigue latiendo sano.