Tabasco. Un esfuerzo sobrehumano es el que realizan los médicos en Tabasco para atender a decenas de comunidades.
Viajan más de una hora en carretera desde Villahermosa y otra más en lancha por el río Grijalva.
Solo así es posible llevar servicios de salud a decenas de comunidades; por eso existen las caravanas acuáticas. La brigada la integra un médico, una enfermera y un lanchero.
A las 8 de la mañana es la salida desde el centro de salud más cercano. Con las medicinas, vacunas, instrumental médico básico y documentación bajo resguardo inicia la travesía.
"Como está crecido el río, sí hay peligro porque el río prácticamente arrastra mucha basura, muchos palos, muchos arbolitos por ahí en el camino", explica el lanchero que traslada a los médicos.
Algunos lugareños hacen espera en el camino y piden a la brigada detenerse en cuanto la ven pasar. No siempre pueden ayudarlos.
"Sarampión no hay, la vacuna se agotó, pero quizá en el transcurso de este mes, a mediados vamos a tener la vacuna", explica el médico a quienes esperan.
La atención en las comunidades
Al llegar a la comunidad programada en el calendario, las familias ya se encuentran ahí.
El puesto de vacunación se instala en la tienda comunitaria y en la casa de salud se dan las consultas.
Previamente, los pacientes formados, se pesan y se miden.
En 2020 la casa de salud se inundó y desde entonces falta de todo.
"No tiene ni siquiera un letrero que diga casa de salud, nada, está completamente abandonada. Las sillas son prestadas, mire como atienden a las mujeres embarazadas ahí", explica María de los Santos, auxiliar voluntaria casa de salud.
A las cuatro de la tarde, los tres integrantes de la brigada, toman otra vez la lancha, ahora deben protegerse del sol que está en su punto y rogar para llegar con bien a su destino.
Después de más de ocho horas de recorrido en lancha y de trabajo comunitario, la brigada acuática concluye su labor. Regresará a la comunidad de Aztlán quinta sección dentro de ocho días y de no haber personal o recursos, incluso gasolina, hasta dentro de un mes.
Médicos trabajan en condiciones adversas
Pedro Gómez, médico cirujano, tiene cuatro años viajando a esta comunidad, la mitad del tiempo que lleva de ejercer la profesión y para él nada ha sido fácil. Le ha tocado trabajar con lluvia, con inundaciones y en condiciones muy adversas.
"Es muy importante los lugares más apartados llevar la atención médica, sobre todo porque son comunidades muy necesitadas donde requieren el servicio. Tenemos algunas carencias, algunas limitaciones, que no nos permite brindar la adecuada atención a los pacientes, a las personas que acuden".
Loida Jiménez, enfermera, se integró hace tres meses a la caravana y aunque siente miedo tomar lancha casi todos los días, dice que lo más importante para ella es tener trabajo: "Pues uno si tiene la posibilidad de trabajar pues no importa donde sea pero el chiste prácticamente es trabajar y poder estar apoyando a la gente, esa es la satisfacción que nosotros sentimos. Más que nada aquí, aquí en esta comunidad que está muy alejada de la ciudad para las embarazadas sí es como un riesgo porque tiene que estar uno muy pendiente de ellas".