A finales del siglo pasado, cuando el proyecto neoliberal triunfó sobre el proyecto nacionalista en lo que Rolando Cordera y Carlos Tello llamaron “La Disputa por la Nación”, se consolidó una nueva forma de hacer administración pública para atender cosas importantes como el Sistema de Transporte Colectivo Metro CDMX
@aztecanoticias ¡Volvió a suceder! Esta tarde se registró un nuevo incidente en la #Linea7 del #Metro. ¡Vea cómo quedaron estos vagones! Se habla de un corto circuito y el desprendimiento de vagones. #fyp ♬ sonido original - Azteca Noticias
Bajo los supuestos de la escasez de recursos y la limitada capacidad del Estado para generar dinerito, el Gobierno adoptó de ejemplos internacionales (gringos e ingleses) la “Nueva Gerencia Pública”, el New Public Management, como el medio para administrar demandas como las del mi metro querido, a través de un “enfoque empresarial”.
El New Public Management le permitió al Gobierno registrar resultados de sus acciones (que van desde desde políticas públicas y los programas sociales hasta la atención misma del Sistema de Transporte Colectivo Metro) y hacer evaluaciones para hacer más eficiente el trabajo gubernamental.
Así, a lo largo de los últimos años se modificaron las leyes y se crearon instituciones (como la Subdirección General de Administración y Finanzas del Metro, encargada de la gestión de varios programas operativos) para alcanzar el objetivo de un buen gobierno.
El Metro: y los tres años perdidos
Sin embargo, de un tiempo muy corto para acá y sobre todo con la llegada de la multicitada austeridad republicana, la Nueva Gerencia Pública valió queso y en su lugar regresaron viejas prácticas que, hay que decirlo, coquetean muy de cerca con el clientelismo y el paternalismo.
Te recomendamos leer: Ventanas rotas, la urgencia de servicios públicos dignos
Un ejemplo de esto es el Sistema de Transporte Colectivo Metro que desde 2019 ha resentido una serie de recortes a su presupuesto que se enmarca en esta famosa austeridad.
De acuerdo con cifras oficiales, en el último año de la gestión de Miguel Ángel Mancera el metro recibió un presupuesto de 17,548 millones de pesos.
Para 2019 y 2020, ya en la presente administración, el presupuesto del Metro se redujo a 15,652 millones de pesos y en 2021 este monto se redujo todavía más para registrar un total de 15,081 millones de pesos.
Un grupo de jóvenes ingresó a la #Línea3 @MetroCDMX en la estación Centro Médico, para protestar contra la presencia de la Guardia Nacional y militares en diversas instalaciones de este servicio de transporte colectivo. pic.twitter.com/1EvLt01tS7
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 18, 2023
Luego de 3 años de prácticamente zozobrar recursos, periodo en el que se registraron dos de los más terribles accidentes en la historia del metro: el incendio en la estación Buen Tono y el colapso de la Línea 12, el Gobierno subió el presupuesto a 18,828 millones de pesos en 2022 y 18,847 para este 2023.
El Metro: hay marmaja pero no se gasta
Los presupuestos de 2022 y 2023 son de los más altos que ha recibido el Sistema de Transporte Colectivo Metro, pero poco importa si no hay claridad en el gasto de todo ese dinerito.
Si revisamos los Estados Financieros de la Cuenta Pública (el lugar donde checas qué se gastó, cuándo y cómo del presupuesto) vemos que hay una bronca porque no se ha gastado el dinero presupuestado. Hay un subejercicio en el metro, documentado por organizaciones como México Evalúa y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, que se enmarca en la austeridad de la que hablamos al principio.
Esto es particularmente grave porque si el problema del metro es que “no hay baro” para el mantenimiento, mejora, renovación, etcétera… ¿cómo explicamos un eventual subejercicio? La respuesta radica en una mala planificación gubernamental.
En aras de destruir todo aquello que tiene que ver con “lo neoliberal”, como el New Public Management, se olvidó la importancia de fijarnos objetivos, registrar resultados y hacer una mejora continúa, como en el caso del Metro, que tanto lo necesita.
Así se entiende cómo se mutilaron algunas leyes (como las educativas y energéticas) e, incluso, cómo se cercenaron algunas instituciones como el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el INEGI y otras que de plano se extinguieron como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
El New Public Management podría ser muy útil para darle forma a una compleja estructura que prevalece en el Sistema de Transporte Colectivo Metro… pero, mientras eso pasa, aquí me bajo porque me voy a pasar de estación.