Este jueves, Benjamin Netanyahua tomó juramento como primer ministro de Israel, en un dramático regreso al poder de la extrema derecha, que pretende ampliar los asentamientos judíos en la Cisjordania ocupada, entre otras políticas que han avivado las críticas dentro y fuera del país.
Netanyahua prestó juramento para iniciar su sexto mandato al frente de Israel después de 18 meses de haber sido derrocado del poder.
Para los palestinos, la alineación de Netanyahu ha oscurecido aún más un panorama ya de por sí sombrío. Tras un año en el que la violencia se ha disparado en Cisjordania, los asentamientos judíos están a punto de expandirse por tierras en las que los palestinos esperaban construir un futuro Estado.
Netanyahu, de 73 años, fue enjuiciado por cargos de corrupción que él ha negado. En su regreso al poder intentó calmar las preocupaciones sobre derechos civiles, por lo que prometió promover la tolerancia y buscar la paz.
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— Benjamin Netanyahu - בנימין נתניהו (@netanyahu) December 29, 2022
Netanyahu afirmó que "poner fin al conflicto árabe-israelí" es su principal prioridad, junto con frustrar el programa nuclear iraní y reforzar la capacidad militar de Israel.
Durante su toma de protestas, los opositores le abuchearon y algunos gritaron "¡Débil! ¡Débil!", ello luego de que se comentara que tuvo que llegar a costosos acuerdos para asegurarse nuevos socios después de que los partidos centristas le boicotearon por sus problemas legales.
Netanyahua alcanza acuerdo con la extrema derecha
El actual primer ministro llegó a un acuerdo de coalición con el partido de extrema derecha Sionismo Religioso, lo que lo llevó a asegurar un nuevo Gobierno tras las elecciones del mes pasado.
Entre los aliados de Netanyahu se encuentran los partidos Sionismo Religioso y Poder Judío, que se oponen a la creación de un Estado palestino y cuyos líderes -ambos colonos de Cisjordania- se han manifestado en el pasado en contra del sistema judicial de Israel, su minoría árabe y los derechos de los homosexuales, bisexuales y transexuales.
El partido conservador Likud de Netanyahu afirmó que el gobierno "promoverá y desarrollará los asentamientos" en un territorio sobre el que "el pueblo judío tiene un derecho exclusivo e inexpugnable".
La mayoría de las potencias mundiales consideran ilegal la construcción de asentamientos en tierras capturadas en la guerra.