Tremendo milagro el que ocurrió en Colombia. Cuatro niños indígenas sobrevivieron 40 días en la selva; se están recuperando en un hospital y ya empiezan a contar qué pasó el pasado 1 de mayo, cuando la avioneta donde volaban fue reportada como desaparecida.
La avioneta en la que viajaban se precipitó a tierra. Murieron todos los adultos, incluyendo la madre de los niños. Tienen 13, 9, 5 y un año. Y Lesly, la mayor, supo en ese mismo instante que tenían que sobrevivir en medio de la nada.
Se apresuró a sacar varios objetos de la avioneta estrellada, ella sabe que los va a necesitar. Todo el alimento posible, una carpa, una toalla, una linterna y una botella de refresco vacía, que servirá para rellenarla con agua del río.
Ahí se mantienen siempre, cerca del río para mantenerse hidratados. En cuanto a la comida, pronto se termina. Pero han crecido en medio de la naturaleza, saben qué ramitas, hojas anchas, semillas y frutos comer.
Así pasan los días, sobreviviendo en medio de la nada. Llega el día 40 y buenas noticias: los rescatistas los encuentran, se concreta el milagro.
Un milagro que nos recuerda que a lo largo de la historia ha habido varios casos dramáticos en los que recuperar a alguien con vida era casi un imposible. Pero a final de cuentas, se logra.
Hagan memoria: Los bebés milagro de México
El 19 de septiembre de 1985, después de ese devastador sismo de magnitud 8.1 que sacudió la Ciudad de México, los rescatistas lograron sacar con vida a varios recién nacidos.
O el “Niño terremoto”, como se le conoce a Jesús Francisco Flores, quien al momento del sismo aún estaba en el vientre de su madre.
Casos hay varios. ¿Recuerdan a los 33 mineros chilenos que sacaron de las profundidades de la tierra? Son historias asombrosas que vale la pena contar para que el dicho: La esperanza es lo último que muere, cobre sentido.