Miles de argentinos salieron este jueves 16 de junio a las principales calles de la capital del país, la ciudad de Buenos Aires, para exigir mejores programas sociales, asistencia estatal y mejores condiciones laborales, entre ellas aumentos de sueldo, mientras la inflación del país supera el 60% y amenaza con seguir creciendo sin control.
Sinicatos y organizaciones de trabajadores, desempleados y subvencionados argentinos marcharon hacia el Ministerio de Desarrollo Social con la esperanza de reunirse con el ministro Juan Zabaleta, quien en ocasiones anteriores ya declinó reunirse con los manifestantes.
El banco central de Argentina elevó su tasa de interés de referencia al máximo en tres años el jueves, inmediatamente después de un gran aumento de la Reserva Federal de Estados Unidos y mientras el país sudamericano lucha contra una inflación altísima que supera el 60%.

Protestas invaden capital de Argentina; exigen mejores condiciones laborales
Entre cánticos y música, los argentinos portaban pancartas exigiendo el fin del hambre y los bajos salarios, las malas condiciones laborales y las marcadas diferencias sociales que padece la clase trabajadora en el país.
Marinela Navarro, líder del movimiento social aseguró que: "La inflación en el país es enorme. El acceso a las necesidades básicas es imposible para la mayoría de la clase trabajadora. Esta marcha pretende llegar al sector privado y al Estado argentino".
Impulsada inicialmente por el aumento de los precios del petróleo tras la invasión rusa de Ucrania, la inflación se ha extendido a todo, desde alimentos hasta servicios, con lecturas de dos dígitos en algunos países del mundo.
Argentina, un importante exportador de granos que está tratando de reconstruir las reservas de divisas agotadas, disminuyó un aumento de los precios del 5,1 % solo en mayo y muchos anticipan que la inflación anual continuará aumentando y que antes del fin de este años, podría superar el 70 %, un gran lastre para los ahorros y los salarios.
