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Un gentil gobernícola

Ahora los gobernícolas serán el salvavidas de una empresa quebrada y vislumbrada en el periodo calderonista

Moliere: tan lejano a nuestro tiempo y tan cercano al gobierno mexicano. “Un gentil hombre” obra escrita en 1607 por el comediógrafo favorito de Luis XlV, Moliere, nos presenta la historia de un burgués que ansía ser aristócrata, pero en su intento resulta: patético, derrochador, frívolo, ignorante, pretencioso, torpe, codicioso, impertinente y por supuesto, incoherente, pues es capaz de regalar dinero a cambio de un halago, y procurar “amigos” nobles a cambio de préstamos interminables.

Lejos se encuentra, el gentil hombre, de cumplir cabalmente con las obligaciones del negocio que le heredó su padre y sobre todo de llevar a buen puerto el bienestar familiar.

Él vive convencido que creyendo ser un noble, y bajo conductas descalabradas, conseguirá unirse a la corte francesa. Pero lo que Moliere relata como una comedia, la realidad lo refleja en tragedia.

Tal es el caso de la última inversión de nuestros gobernicolas, que en aras de sentirse generadores de riqueza han decidido destinar alrededor de 3 mil millones de pesos para rescatar a la empresa privada, Altán Redes.

En principio Altán Redes no nos dice nada, pero su cercanía con el sexenio anterior, bajo la supervisión de Luis Videgaray, permitió que dicha empresa fuera la encargada de instaurar una red compartida de internet, la cual beneficiaría al 92% de los mexicanos, pero al día de hoy solo representa el 2% del total y es que aunque parece chiste, es anécdota real.

Lo peor es que ahora los gobernícolas serán el salvavidas de una empresa quebrada y vislumbrada en el periodo calderonista, con Mony de Swaan al frente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).

Ahora bien, la diferencia entre el gentil hombre de Moliere con nuestro gobierno es que éste individuo despilfarró y malgastó su propia herencia, es decir, su fortuna personal y privada. En cambio, nuestro gobierno está tirando nuestros recursos, los de usted y los míos, en esta quijotesca aventura de salvar a una empresa que nació deforme y casi muerta.

Al final, una cosa es sumamente clara: no existe nada mejor que gastar (o malgastar) el dinero ajeno. Pero mientras el burgués de 1607 que se sentía aristócrata sólo causó su ruina individual, ahora los gobernícolas dizque empresarios están vulnerando a todos los mexicanos.

Porque al igual que Moliere… lo que parece una comedia, en realidad es una absoluta tragedia.