En Colombia, una policía se infiltró en la estructura del Clan del Golfo, liderada por un criminal apodado como el "Cherry". La policía se encargó de enamorar a uno de los hombres del grupo criminal para lograr detener a la banda.
Gracias a la actuación de esta policía, el criminal fue abatido en un operativo. Tanto a la mujer policía como a un grupo de informantes, les pagarán una recompensa económica por los datos que brindaron.
Según la policía, “esta estructura criminal era muy indisciplinada. Permanentemente estaban en fiestas, con trabajadoras sexuales, había mucho consumo de sustancias estupefacientes”.
Las fiestas salían del dinero que les pagaba alias "Chiquito Malo" por la misión criminal, datos que obtuvo la policía tras enamorar a uno de los hombres de la banda.
La policía grababa al criminal y enviaba dicho material a sus jefes, que la cuidaban muy cerca del lugar.
Los datos recolectados por la policía infiltrada llevaron a sus compañeros hasta el centro de operaciones del criminal. La policía acudió a una fiesta con el hombre, al que se había encargado de enamorar, y ahí, comenzó el operativo.
La policía reconoció que tuvo un sentimiento de impotencia y rabia por tener al criminal justo a su lado y no poder detenerlo, pero con el conocimiento de que su labor de "enamorar" contribuiría a la judicialización del criminal ante la justicia.
El "Cherry" y otros cuatro presuntos miembros del Clan del Golfo fueron abatidos en esa operación.
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