Sobre la hora, por ahí de las 4 de la mañana del pasado 21 de octubre, los legisladores de la Cámara de Diputados aprobaron la Ley de Ingresos 2023, con 271 votos a favor (de Morena y sus amigos) y 201 en contra del PRIAN, MC y el casi extinto PRD.
Esta Ley es una iniciativa que hace todos los años el titular del Poder Ejecutivo, el mismísimo presidente, con base en el artículo 31 de la Constitución, que dice más o menos lo siguiente:
Artículo 31. Son obligaciones de los mexicanos: [...] IV. Contribuir para los gastos públicos de manera proporcional y equitativa, de acuerdo con la Ley.
Entonces, el presidente elabora esta propuesta en la que se establece de a cuánto nos toca, cómo y por dónde se van a sacar los recursos financieros para el gasto del siguiente ejercicio fiscal; esto es, el próximo año.
Así, la iniciativa presidencial es aprobada por Diputados y Senadores teniendo como fecha límite el 31 de octubre. Ya merito.
La cosa es que desde el inicio de esta administración se han sacado cada vez más recursos de un montón de lados.
Desde los ingresos ordinarios como los impuestos (de tus cigarros), los derechos (como lo que te cobran por imprimir otra vez tu acta de nacimiento) o la venta de cosas… hasta los ingresos extraordinarios como la enajenación de bienes, la contratación de créditos y la emisión de moneda por parte del Banxico.

El gobierno le ha exprimido como nunca antes el dinero a los mexicanos. Y si no me creen, veamos lo qué han dicho las leyes de ingresos de esta administración:
- 2019: 5.1 billones de pesos (en gobierno de transición)
- 2020: 6.1 billones de pesos
- 2021: 6.2 billones de pesos
- 2022: 7.0 billones de pesos
Y, con lo sucedido el viernes pasado en la Cámara de Diputados, se tiene aprobada una Ley de Ingresos para el 2023 que contempla captar 8.2 billones de pesos. (1.3 billones del petróleo, 5.8 billones de ingresos no petroleros y 1.2 billones de deuda). Ni más ni menos.
Mucho dinero que será utilizado para financiar cosas importantes como los presupuestos para salud y educación; y otras cosas, menos importantes, como las obras consentidas y algunos programas sociales cuestionadísimos.
La aprobación de la Ley de Ingresos es la antesala de una discusión clave que se llevará a cabo en las próximas semanas: el Presupuesto de Egresos de la Federación 2023 que debe ser aprobado por la Cámara de Diputados a más tardar el 15 de noviembre.
El gobierno planea endeudarse por 1.2 billones de pesos y esto puede ser algo muy bueno si se capitaliza para incentivar los motores de inversión… pero también puede salir más caro el caldo que las albóndigas si se destina a gastos intrascendentes.
Como diría mi Chicharito, “gastemos” en cosas chingonas. ¿O ustedes qué opinan?