Vesta es oficialmente el asteroide más grande de nuestro vecindario galáctico que funciona como un laboratorio espacial flotante cuya estructura es similar a la de los planetas rocosos y cuyos fragmentos de su superficie han llegado a la Tierra en forma de meteoritos, los cuales entusiasman a la comunidad astronómica y científica, así como al entendimiento general de la formación del Sistema Solar.
Gullies on asteroid Vesta suggest past water-mobilized flows. Details: http://t.co/8P1ztBygAX @NASA_Dawn pic.twitter.com/073SewcHvQ
— NASA (@NASA) January 22, 2015
¿Por qué el asteroide Vesta es el más grande del Sistema Solar?
Según la NASA, la historia de este gigante rocoso revela la evolución sobre nuestro Sistema Solar y ayuda descubrir por qué tenemos pedazos de este cuerpo celeste en nuestro planeta, sin embargo, la razón por la que el asteroide Vesta es el más grande de nuestra vecindad estelar es debido a su impresionante tamaño 530 kilómetros de diámetro, con el 9% de la masa total de su región.
Asumió el título del asteroide más grande en 2006 luego de que la Unión Astronómica Internacional (UAI, por sus siglas en inglés), reclasificara a Ceres como planeta enano; pero, de acuerdo con la NASA, fue descubierto un 29 de marzo de 1807 por el médico y físico Heinrich Wilhelm Olbers, que orbita entre Marte y Júpiter dentro del cinturón de asteroides, cuya vuelta completa al Sol la completa cada 3.5 años terrestres.
¿Por qué el asteroide Vesta sigue siendo un misterio para nosotros?
El asteroide Vesta, según la NASA, tiene una estructura interna diferenciada a otros cuerpos celestes, el cuál se conforma por núcleo, manto y corteza basáltica, la cual es muy parecida a la parte interna de la Tierra y de Venus. Asimismo, su gran montaña espacial se debió a la cuenca de impacto en el polo sur, llamada "Rheasilvia", la cual mide 460 kilómetros de diámetro, que además alberga un pico central de 20 kilómetros de altura, que es más del doble del Monte Everest en nuestro planeta.
Este colosal cuerpo celeste tiene una conexión con el planeta Tierra, ya que el impacto con Rheasilvia hace mil millones de años envió fragmentos al espacio, los cuales han caído a nuestra órbita como meteoritos, permitiendo que sus pedazos sean estudiados en laboratorios terrestres.
