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Por Amor a la Precisión | Sinaloa: un estado perdido

La detención de Ovidio Guzmán dejó en evidencia las carencias del Gobierno de Sinaloa para revertir la inseguridad, además puso en peligro a la población.

En Sinaloa, el gobierno es de “a mentis”. La recaptura de Ovidio “El Ratón” Guzmán en el Volúmen 2 del C uliacanazo del pasado 5 de enero confirmó un secreto a voces: las autoridades gubernamentales no más no pueden con el encargo.

¿No me creen? Vámonos por partes.

Sinaloa: la vida “prácticamente suspendida”

Durante las primeras horas del Culiacanazo 2.0, cuando trascendían las primeras imágenes de los balazos desde un helicóptero de las Fuerzas Armadas al poblado de Jesús María, la vida en varios lugares de Sinaloa se vio prácticamente suspendida.

Así lo detalló la corresponsal de Fuerza Informativa Azteca en Culiacán, Sinaloa, Kariana Colmenero, en un enlace telefónico que sostuvimos con ella el pasado 6 de enero y que puede consultarse en el episodio más reciente del podcast Detrás de los Hechos:

Transcripción de la voz de Kariana desde Sinaloa: “ [...] Estamos en el centro, encerraditos en un hotel donde no se permite la salida, con gente que viene del aeropuerto que no pudo tomar sus vuelos [...] estamos básicamente bajo resguardo, ora sí que cancelar todo, suspender prácticamente la vida [...] ante la insuficiencia de las autoridades”.

En poco más de 24 horas, los seguidores del “Ratón” Guzmán sitiaron Culiacán y varios puntos neurálgicos del estado de Sinaloa, sin respuesta de las autoridades más allá de un mensaje que podríamos considerar el gemelo malvado del #QuédateEnCasa: “No salgan”.

Al gobierno le cerraron calles, negocios y hospitales, le amedrentaron a su gente con robos, daños a la propiedad y hasta intentonas de secuestros (como después lo confirmó el gobernador de Sinaloa, Ruben Rocha Moya) sin respuesta. Un auténtico estado de desobediencia.

Sinaloa y la dominación agotada

En algún punto entre las operaciones de don Pedro Avilés Pérez “El León de la Sierra", fundador del Cártel de Sinaloa, y los Culiacanazos de 2019 y 2023, la gente decidió ya no obedecer más a las autoridades.

Así, como decía el sociólogo alemán Max Weber, la dominación tradicional (porque así ha sido siempre) y la dominación legal (porque la ley indica que tenemos que hacerle caso a las autoridades) se agotó y su lugar fue ocupado por una forma de dominación diferente: la dominación carismática.

@aztecanoticias Las horas de caos en Culiacán reflejan el #EstadoFallido en el que vivimos, es increíble que no puedan controlar a los malos con sus narcobloqueos. "Pagamos impuestos para que mínimo nos garanticen nuestra seguridad". La #OpiniónFIA de @Alejandro Villalvazo ♬ sonido original - Azteca Noticias

Es en este marco conceptual, el de los tipos de dominación, donde se entienden varios de los “gestos de apoyo” y las “buenas vibras” que harta gente le dedicó a los sicarios previo al enfrentamiento con los militares en el campo de batalla llamado Sinaloa.

E, incluso, afirmaciones que mucha gente sostiene sobre el “buen trabajo” que han hecho los criminales en tareas que le corresponden al gobierno como la obra pública (pavimentado, alumbrado público, alimentación, vivienda) y la más sensible de todas.. la seguridad.

Sinaloa y la recuperación del Estado perdido

¿Cómo regresar a la obediencia? ¿Cómo reforzar la línea que divide lo bueno y lo malo? La solución no es simple, pero tampoco es imposible. Así como se impuso un tipo de dominación en Sinaloa, también puede llegar a desgastarse.

Hace falta mucho trabajo, normas claras y sencillas, oportunidades (laborales y académicas) y sobre todo voluntad política en Sinaloa porque, como igualmente dijo Weber en su ensayo “La política como vocación”, la política es la aspiración que se tiene para influir en el Estado y en el Estado radica el fundamento de la obediencia.

¿O ustedes qué piensan?