En una nueva entrega de Soy Un Tirano vemos a Iósif Stalin, un político y dictador soviético que utilizó una hambruna para aplastar cualquier idea de rebelión, aunque eso le costara la vida a millones de ucranianos.
Stalin sabía que el hambre tiene sus ventajas, pues la gente pobre no es una amenaza; eso se puede observar también en Venezuela y en Cuba, donde el gobierno no se tambalea.
Mientras haya hambruna en un pueblo, el dictador sobrevive en el poder, y si la situación se complica, puede culpar a tus enemigos extranjeros y vender la idea de que el sacrificio es el camino a la gloria.