La tecnología cada vez está más avanzada y se expande a gran velocidad con nuevos descubrimientos que tiene como objetivo facilitar la vida de las personas y sus profesiones; sin embargo se encuentra “atorada” en un sesgo de género.
¿Qué ocurre cuando escribes alguna profesión en un buscador de Internet como Google? Aparece esta sesgo en el que no se identifica a una mujer como profesionista.
Al poner la palabra “ingeniería” en Google, aparecen solo imágenes y contenido relacionado con los hombres; las imágenes lo corroboran con fotos de ellos ejerciendo la profesión, mientras que de las mujeres aparecen pocas o nulas fotos.
En otro ejemplo, al escribir “experto en cocina” sucede una situación similar, la mayoría de la información que arroja el buscador está enfocada en los hombres.

Por el contrario, si se busca “trabajo doméstico” se relaciona inmediatamente con las mujeres. Las imágenes que ilustran la búsqueda son féminas limpiando, y la palabra más utilizada es empleada mas no empleado.
La tecnología relaciona ciertas profesiones con mujeres u hombes, otro ejemplo de esto es el traductor. Cuando escribes en español “Él es enfermero y ella es presidenta” para después traducirlo a un idioma con pronombres neutros, como el turco, la traducción lo deja así “ella es enfermera y él es presidente”.
Es decir, que algoritmo de la tecnología tiene una base de datos en las que relaciona las profesiones que considera que son de mujeres o de hombres.

¿Cómo es la participación de las mujeres en el mundo laboral?
La participación de las mujeres en actividades productivas es fundamental para el crecimiento económico de cualquier país. En México, la participación laboral de las mujeres es del 45 por ciento, mientras que la de los hombres es del 77.
De acuerdo con el Banco Mundial, los bajos niveles de participación femenina en el trabajo remunerado y el espíritu empresarial representan una gran pérdida de productividad y, por lo tanto, una pérdida en el Producto Interno Bruto (PIB) en el país.
En el medio de la tecnología, las mujeres solo representan solo el 12 por ciento de los investigadores en ese terreno.
La limitada participación de la mujer en la tecnologíapuede extender sus efectos más allá del sector con una velocidad sorprendente, replicando los prejuicios de género existentes y creando otros nuevos, advierte la ONU.