A veces nosotros solitos nos metemos el pie, como éste pequeño que creyó que se había quedado encerrado en un establecimiento de comida rápida. Se le veía algo desesperado ya que por más que empujaba y golpeaba la puerta de todas las formas posibles, no logró abrirla.
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Al ver su desesperación, otro niño de menor edad que él se acercó a la salida y con gran facilidad le demuestra que, en vez de empujar, debía jalar la puerta.

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