¿Ustedes piensan antes de actuar o solo se dejan guíar por el momento o por sus impulsos? Pues al parecer este señor no pensó y se dejó llevar por la euforia hasta que inevitablemente ¡metió la pata!
No sabemos qué andaba festejando ni con qué dijo salud, pero de que el hombre estaba contento, lo estaba, tanto que decidió subirse a la pequeña mesa de madera a bailar sin imaginar que el frágil mueble no aguantaría.
Apenas unos cuantos movimientosde cadera del contentote sujeto, y una de sus piernas traspaso la mesa y ¡tremenda caída que se metió! Hasta a su hijo le metió un susto con el azotón.
Ahora la pregunta es, ¿qué salió más caro, el golpazo que se metió o la reparación de la mesa? Pero a ver, ¿qué le costaba echarse el bailongo a un lado de la mesa?