Seguramente en su casa ya han conversado sobre si los videojuegos son una pérdida de tiempo o, peor aún, una enfermedad. Hoy, en A Quien Corresponda vamos a decir la verdad y a presentar los números oficiales. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat), en 2025 indicó que en México la adicción a los juegos de video es mucho menor de lo que se pensaba.
Aunque muchos jóvenes son usuarios de los videojuegos, solo el 1.2% de los1 adolescentes y el 0.7% de los adultos presentan una adicción real. Esto significa que la gran mayoría de los mexicanos usa las consolas de manera sana. Los resultados llevaron al Gobierno de México a tomar una decisión ante el polémico tema del incremento de impuestos a ciertos videojuegos clasificados como violentos.
La presidenta Claudia Sheinbaum mencionó que el impuesto del ocho por ciento para los videojuegos en el año 2026 ya no se cobrará. Explicó en sus conferencias que es difícil decidir qué juego podría catalogarse como violento y en su lugar, el Gobierno lanzará campañas de prevención para guiar a los jóvenes. Incluso los legisladores del Congreso ya están trabajando para quitar de forma definitiva los aranceles de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), pues creen que el juego es una forma de entretenimiento y no una enfermedad.
Ahora, ¿debemos preocuparnos? en la Clasificación Internacional de Enfermedades de La Organización Mundial de la Salud (OMS), se expone que el problema real aparece cuando el juego se vuelve lo más importante en la vida del usuario. Si usted nota que alguien en casa deja de comer, de dormir o de convivir con la familia por estar pegado a la pantalla, entonces sí estamos ante una señal de alerta que podría requerir de apoyo profesional.
¡Recuerda! Los videojuegos no son el enemigo, pero el exceso sí. La clave no es prohibir, sino estar presentes y vigilar que el control no controle nuestras vidas.