Tito sale de prisión después de pagar una condena por sus delitos. Ahora que la cárcel lo ha cambiado y se ha puesto en manos de Dios, está muy esperanzado en rehacer su vida y recuperar a su familia, pero la fama que se hizo y las fechorías que cometió, no se le olvidan a nadie. Desamparado y sin saber qué hacer, se refugia en la iglesia donde el padre Simón, después de cerciorarse que se ha arrepentido por sus pecados, le da refugio, alimento, trabajo y consejos para recuperar la confianza de su familia y de su pueblo.