El gran campeón mexicano
05 marzo, 2020
Gerardo Vargas
Box Azteca

Así es como el ‘gran campeón mexicano’ se ganó el apodo

Julio César Chávez González es una leyenda del deporte. Hasta el momento es considerado el mejor boxeador que ha nacido en México y para muchos especialistas se encuentra entre los 10 mejores pugilistas de todos los tiempos.

No solo marcó una época para el box. Todos lo recuerdan por una técnica exquisita, por una banda roja que le ceñía la cabeza antes de cada pelea, y por ese acercamiento con el pueblo que hasta el día de hoy le concede el calificativo de ídolo. Hablar de Julio César Chávez es hacerlo de épicas batallas, de un nocaut dramático sobre Meldrick Taylor, de imbatibilidad, de heroísmo, pero también de un hombre que afrontó adicciones y que supo llevar su carrera hacia los puertos más exitosos.

  Nació en Ciudad Obregón, Sonora, un 12 de julio de 1962. Su padre, Rodolfo Chávez, trabajó gran parte de su vida en un ferrocarril. Julio creció junto a 10 hermanos y se adentró al boxeo como aficionado con tan sólo 16 años de edad. Quizás nunca creyó que sus puños estaban destinados a ser los más poderosos del mundo, pero con el tiempo, el pugilista mexicano tuvo el planeta a sus pies.

No duró mucho en el boxeo aficionado. En 1979, Julio César Chávez representó al estado de Sinaloa en el Campeonato Nacional de 1ª Fuerza en la Ciudad de México. Aquella noche perdió una controvertida decisión contra Diego Ávila. Tras este sinsabor, decidió emprender una carrera profesional que inició con victoria en 1981 sobre Bobby Fernández.
Esta transición no fue difícil para el ‘Gran Campeón Mexicano’.

Tres años después de su debut profesional, el 13 de septiembre de 1984, se alzó con el título vacante del Consejo Mundial de Boxeo, CMB, tras imponerse al también mexicano Mario ‘Azabache’ Martínez en Los Ángeles, California. Era el inicio de una carrera brillante, de noches de gloria y de historias que aún se escriben sobre cómo se paralizaba el pueblo mexicano cada vez que Julio César Chávez iba a subir al ring.

Se le recuerdan verdaderas guerras y también exhibiciones asombrosas. Como cuando vapuleó en 1987 al puertorriqueño Edwin “El Chapo” Rosario. En 1992 también firmó una de las peleas que más se le recuerdan. Chávez defendió el título superligero del CMB ante el puertorriqueño Héctor ‘Macho’ Camacho en el Thomas & Mack Center de Las Vegas. A esta función se le llamó ‘La más grande gloria’ y el mexicano se apoderó del cuadrilátero y apaleó a uno de los boxeadores más ‘habladores’ de ese momento.

El 20 de febrero de 1993 Julio César Chávez demostró que México era un pueblo que le idolatraba. Por sí solo fue capaz de juntar a más de 132 mil almas en la cancha del Estadio Azteca (récord guinness para una función de box). Aquella noche la leyenda mexicana terminó en cinco rounds al estadounidense Greg Haugen. Eran los años de gloria y la plenitud de una figura que llenaba de orgullo a todo el pueblo Azteca.

Quizás la noche donde venció dramáticamente a Meldrick Taylor define el momento más importante de su carrera. Era una pelea perdida y necesitaba del nocaut para ganar. Y así sucedió, el Hotel Hilton de Las Vegas atestiguó en 1990 una hazaña que ningún aficionado al boxeo puede olvidar. Se vivía el round 12 de una pelea donde Julio César Chávez estaba apunto de perder el invicto. Chávez se fue al frente, al intercambio de golpes, Taylor lo llevó al límite, estaba casi derrotado, Chávez se acomodó en las cuerdas y vino ese impacto justo en la quijada que terminó con la pelea al instante.

Vino el ocaso de Chávez, la derrota con Frankie Randall y dos peleas con Oscar De La Hoya que ya estaban fuera de tiempo. En una carrera de más de 25 años, el ‘Gran Campeón Mexicano’ ganó títulos mundiales en tres diferentes divisiones de peso: Superpluma, Ligero, y Superligero. En 2011 fue inducido al Salón de la Fama Internacional de Boxeo junto a Mike Tyson.

Julio César Chávez es el más grande boxeador que México ha dado. El día de hoy continúa vinculado al pugilismo y apoya las carreras profesionales de dos de sus hijos, Julio César Chávez Carrasco y Omar Chávez. Además forma parte del Box Azteca Team en las narraciones para TV Azteca de la Casa del Boxeo.

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