Armando Archundia tiene poco menos de dos meses a cargo de la Comisión de Árbitros y a diferencia de lo que piensa la mayoría que no ha habido ningún cambio, yo creo que ya hubo uno y muy grande: Armando Archundia acepta las equivocaciones de los silbantes, y eso, a diferencia de lo que sucedía bajo la gestión de Arturo Brizio, cuando todo era “decisión correcta”, sin importar que esta fuera exactamente opuesta a la “decisión correcta” de la semana pasada, créanme que esto es un gran paso hacia el frente.
La única manera de corregir los errores es aceptándolos. Ahora, si usted me dice que en la cancha no ha habido ningún cambio, evidentemente en cinco o seis semanas es imposible solucionar los problemas que tienen años. Es decir, en ese sentido hay que ser pacientes.
Sin embargo, lo que nos tiene que dar tranquilidad es que, por lo menos, el jefe de los árbitros se da cuenta de los errores.