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07 septiembre, 2020
GABRIEL MARTÍNEZ
Ritual NFL

El primer ladrillo de una historia de redención

Mitchell Trubisky le ganó a Nick Foles la posición de quarterback titular de Chicago, y tiene una última oportunidad por triunfar en la NFL.

La misión de Mitchel Trubisky nunca ha sido sencilla. Llenar un vacío que se siente permanente, que ni siquiera Jay Cutler en ocho años pudo abrigar, en uno de los equipos de mayor tradición de la NFL, los Osos de Chicago.

  En el proceso de reestructuración de la franquicia, comandada por Ryan Pace, gerente general, se hizo un movimiento arriesgado en el Draft del 2017. Los Osos tenían el tercer lugar de elección, pero Pace canjeó con San Francisco la segunda selección global para quedarse con Trubisky, un talentoso pasador, aunque con poca experiencia en el futbol colegial. Fue elegido ocho posiciones antes que Patrick Mahomes.

Su entrega nunca ha estado en tela de juicio. Es respetado en el vestidor, pues cuentan que entrena y estudia como nadie, y eso rinde frutos tarde o temprano. La pregunta es si los tiempos respetarán su esfuerzo.

Mitchell Trubisky
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MINNEAPOLIS, MN - DECEMBER 29: Mitchell Trubisky #10 of the Chicago Bears

Al llegar a Chicago, el equipo prácticamente le dio las llaves de ciudad al joven mariscal de campo. La afición lo convirtió en ídolo sin siquiera verlo jugar. Trubisky era ese diamante que aún había que pulir para exhibir en el aparador. Pero el momento llegó mucho antes de lo esperado, luego de un inicio de 1-3 en la temporada 2017, en donde se decidió que sería el surgido en la Universidad de Carolina del Norte quien continuaría como titular, en lugar de Mike Glennon.

Para su segunda temporada, sin llegar a ser magistral, creció notablemente, llevando a su equipo a los playoffs por primera vez en ocho años (de la mano de una defensa aterradora). Se esperaba que repitiera la dosis de nivel, o incluso que la mejorara para estar en la postemporada de la campaña 2019, pero no fue así. Trubisky no dio el nivel y en la agencia libre Chicago adquirió a un MVP para intentar volver a la gloria lo más pronto posible, Nick Foles.

Para muchos, el mensaje era muy claro: el campeón del Super Bowl LII sería la nueva apuesta del equipo dirigido por Matt Nagy. Sin embargo, a pocas horas del arranque de la temporada, Nagy le informó a Trubisky que se había ganado la posición durante tres semanas y media de combate. Foles, de 31 años, se mantendrá en la suplencia, un puesto que conoce bastante bien y que ha sabido explotar.

Hace apenas algunas semanas, Trubisky parecía desprenderse del control de su carrera deportiva. Al “mano a mano” organizado por los Bears para elegir quarterback, se sumó el rechazo a la opción de extensión de contrato del pasador de 26 años.

Hoy, la timidez que puede causar este desprecio con sabor a divorcio, parece haber desaparecido, para convertirse en un nuevo impulso. “Yo controlo mi propio destino”, dijo. “Y definitivamente no voy a echar en saco roto esta oportunidad. Siento que tengo una pizarra nueva y limpia ".

Nagy se ha aferrado a los esfuerzos por mejorar que ha visto en el nacido en Mentor, Ohio, y espera crear una de las más importantes historias de redención. “Todos lo apoyaremos, lo rodearemos y le daremos todas las oportunidades para que tenga un final muy feliz”.

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