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22 junio, 2018
Azteca Deportes

Una tragedia que el futbol ayudó a sanar

Gilberto Martínez, un aficionado mexicano, perdió a su familia a escasos días del primer mundial al que asistirían juntos

Ciudad de México. Hay veces que la vida da golpes tan duros que podrían tumbar a cualquiera, pero el amor y los sueños pueden ser los mejores escudos para estos.

Gilberto Martínez, un aficionado mexicano, está viviendo uno de los momentos más duros de su vida, pero encontró en el futbol un refugio a ese dolor que le parte el alma y que lo acerca a lo que más ama en el mundo: su familia.

Gilberto era feliz con su esposa y dos hijos, con los que solía disfrutar momentos inolvidables, pero una tragedia se los arrebató. El 28 de abril de este año, en Delray Beach, Florida, su mujer y los dos pequeños viajaban en una camioneta que fue impactada por otra que corría a alta velocidad y era manejada por un joven de 21 años de edad.

Verónica, su esposa, quien estaba por cumplir 43 años de edad; Mía, de 6 años, y Diego, de 8, murieron instantáneamente. Esta noticia le partió el corazón, pues una de las cosas que vinieron a su mente fue el sueño que tenían de viajar juntos como una familia a su primer mundial, el de Rusia 2018.

“No miré cuando salió en las noticias. No quise leer nada en la web. Es que lo último que necesito y quiero es sentir odio o buscar culpables. Lo único en lo que me preocupé en saber, y lo sé, es que la muerte fue instantánea. Que no sufrieron”, le dijo Gilberto al diario argentino, Clarín.

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Gilberto ya tenía los boletos de avión para Rusia, las entradas para los partidos de México, los fans ID de sus pequeños y su esposa y pensó en dejar todo y no ir, pero su terapeuta le recomendó que igual hiciera el viaje a modo de homenaje y para cumplir el sueño de su familia.

“Fue muy difícil llamar a la aerolínea y a los hoteles y pedir que cambien los nombres de los pasajes y reservas. Vinieron dos amigos en lugar de ellos. No se cambió nada del viaje. Viajamos en tren y no en avión de Moscú a San Petersburgo porque así lo quería Vero”. Su hijo era fanático de Lionel Messi y de Neymar quería verlos en acción, así es que compró boletos el Brasil-Costa Rica y el Argentina-Islandia y está intentando conseguir un autógrafo de ‘La Pulga’.

Para este viaje, Gilberto llevó unas camisetas para recordarlos a cada momento y se las dio a sus acompañantes para que ellos también las portaran, las cuales tienen la siguiente leyenda: “Vero, Diego, Mía, siempre conmigo”.

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Paula Dorso, amiga de su esposa, reveló que este viaje lo venían planeando desde septiembre del año pasado. Y llegó el momento más duro de todo el trayecto: el juego de la Selección Mexicana ante Alemania:

“El partido de México fue terrible. Día del Padre. Era muy difícil. Era el momento de llegar, de vivirlo, de pensar en ellos. Hubo momentos muy fuertes, el momento del gol, el himno, cuando termina el partido. Drené mucho y saqué mucho. Este es un viaje que cada momento tiene un recuerdo”, comentó Gilberto.

En esta historia hay un personaje muy importante en el entorno familiar. Gilberto conoce al representante de Guillermo Ochoa, el arquero de la Selección Nacional, quien se puso en contacto con él para mostrarle su apoyo. Incluso, ‘Memo’ le mandó un video a Diego cuando cumplió 5 años de edad.

“Cuando yo estaba camino a la funeraria, me mandó un mensaje clave: ‘tu hijo va a ser un ángel que me ayude a volar’. Por eso quise venir, a regalarle los guantes que usaba mi hijo”, relata Gilberto entre lágrimas.

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Diego fue el ángel, no solo de Ochoa, sino de toda la Selección Mexicana y después del partido ante los alemanes, el portero volvió a mandarle un mensaje por whatsapp que le partió el alma pero lo llenó de alegría: “Esto fue por tu familia”.

Gilberto ha tenido la fortaleza aguantar esta mala jugada de la vida, pues a pesar de haber perdido todo, está cumpliendo este homenaje único para su familia.

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