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Científicos encuentran basura espacial invisible en una zona de riesgo para la Tierra

Un nuevo estudio detectó fragmentos de basura espacial de 5 cm en la órbita geoestacionaria. ¿Qué riesgo hay y por qué lo comparan con un campo minado?

Basura cósmica
|Imagen generada con IA

Cada vez que revisas el pronóstico del tiempo, usas un canal de televisión internacional o dependes de ciertas telecomunicaciones globales, estás utilizando satélites ubicados en la órbita geoestacionaria (conocida como órbita GEO). Esta "autopista" espacial, que está a unos 36,000 kilómetros sobre el ecuador de la Tierra, es una de las zonas más valiosas y codiciadas del espacio.

Sin embargo, un reciente estudio publicado en el Journal of the Astronautical Sciences ha traído un reto invisible: la presencia de pequeños fragmentos de basura espacial que no se tenía ubicada hasta ahora.

La investigación, llevada a cabo por la Universidad de Warwick en colaboración con instituciones de Australia y Japón, detectó restos espaciales de apenas 5 centímetros de tamaño. El 80% de los objetos diminutos encontrados en este análisis no aparecían en ningún catálogo público.

¿Qué significa que la órbita geoestacionaria sea un campo minado?

Durante la presentación del estudio, el Dr. Stuart Eves, consultor espacial y coautor del artículo, comparó la situación con un campo minado: "Nadie en su sano juicio entraría a un campo de minas terrestre sin un detector de minas. Del mismo modo, nadie debería lanzar un satélite a la órbita GEO sin un estudio adecuado de los escombros".

No es tan peligroso como suena

El peligro no es el tamaño, es la velocidad, porque en el espacio exterior no hay atmósfera que frene los objetos. Un fragmento de apenas 5 centímetros se mueve a velocidades relativas de varios kilómetros por segundo. A esa velocidad, el impacto de un objeto tan pequeño lleva tanta energía que podría destruir o dejar inútil un satélite multimillonario.

No es que el espacio esté completamente saturado como una película de ciencia ficción, sino que hasta ahora los operadores de satélites enviaban sus naves sin saber exactamente dónde estaban parados los fragmentos más pequeños, están en un punto ciego.

A diferencia de las órbitas más bajas (donde la gravedad y el roce con la atmósfera terminan atrayendo y quemando la basura vieja en unos años), en la órbita geoestacionaria los restos se quedan ahí.

¡Ojo! No es que los satélites vayan a chocar mañana, sino que estamos operando a ciegas en una zona muy importante para la tecnología humana.
La órbita geoestacionaria es un recurso limitado. Al haber un número finito de "carriles" o ranuras orbitales disponibles, conocer el comportamiento de los desechos es vital para que las futuras misiones comerciales y científicas sigan siendo viables.

¿Cómo logró la ciencia ver lo invisible?

Detectar un pedazo de metal de 5 centímetros a 36,000 kilómetros de distancia en la absoluta oscuridad del espacio es una gran hazaña. Para lograrlo, el equipo de astrónomos no utilizó un telescopio nuevo, sino que desarrolló algoritmos de software más inteligentes para analizar imágenes de archivo del Telescopio Isaac Newton, ubicado en las Islas Canarias.

Basura espacial
|Universidad de Warwick

La técnica estrella de este logro se denomina "apilamiento a ciegas".

Imagina que tomas una ráfaga de fotos en un bosque oscuro por donde pasa un animal corriendo con una luz diminuta. En una sola foto no verías nada debido al "ruido" y la oscuridad. Pero si encimas (apilas) digitalmente todas las fotos calculando las posibles rutas que pudo haber tomado el animal, la luz se acumula y el objetivo oculto finalmente resalta en la pantalla.

Usando este método, los científicos rescataron 25 detecciones de basura espacial que habían pasado completamente desapercibidas en los análisis tradicionales. Además, descubrieron que muchos de estos fragmentos no viajan de forma estable, sino que van dando tumbos y girando sin control por el espacio.

La buena noticia: Estamos avanzando en seguridad espacial

Este estudio es un recordatorio de que la Conciencia del Dominio Espacial ya no es solo una preocupación de las agencias de gobierno que se encargan de la defensa, es también una necesidad para la economía y la conectividad global de las próximas décadas.

La buena noticia es que el "detector de minas" ya se está construyendo. Gracias al éxito de este algoritmo, el equipo de investigación ya se encuentra expandiendo su búsqueda, conectando datos de grandes telescopios en Australia y Japón. Identificar el problema es siempre el primer paso para resolverlo, y la astronomía moderna acaba de dar un paso gigantesco para mantener nuestros cielos comerciales seguros y funcionales.

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